El objetivo en 2017 será arrancar el proyecto del espacio ferroviario

Zubieta, la VPO de alquiler y el nuevo modelo de relación con Iparralde, otras claves para el próximo año

I.M. IRUN.

El alcalde aprovechó su balance del año para hablar también de lo que vendrá en el siguiente. En realidad, pasado y futuro se mezclaron en su discurso. Algunas cosas que están por llegar, lo harán «por el trabajo que hemos venido haciendo en los últimos tiempos», explicaba.

Es el caso del gran proyecto que Irun tiene sobre la mesa. Ambicioso, complejo y largo, el desarrollo del espacio ferroviario puede echar a andar en 2017. La desaparición de vías muertas para hacer sitio a viviendas, actividades económicas de nuevo cuño, comercios y espacios formativos podría activarse ya. «Estamos hablando con el Estado para empezar la operación por la parte más cercana a la calle Aduana», desde el pie de la cuesta, casi hasta Belaskoenea. «Más de 50.000 m2 en los que queremos empezar a actuar porque este año hemos conseguido que Zaisa sea 100% pública y pueda por tanto convertirse en la herramienta que necesitamos para arrancar». En ese primer ámbito de actuación, «el más cercano al centro y con el tamaño de 10 campos de fútbol», se prevé un uso ligado a «la investigación, la innovación, empresas de valor añadido, emprendizaje , formación...»

Arrancar este desarrollo será el reto principal, seguro. Pero no el único de 2017. Santano avanzó la voluntad de continuar y profundizar en todas las acciones relacionadas con la activación económica y el empleo y con las ayudas dirigidas a quienes peor lo están pasando, sin olvidar el resto de la acción municipal. Entre todo ello tendrán especial relevancia los avances en VPO de alquiler, dirigidas sobre todo a jóvenes, y que, desde la colaboración con el Gobierno Vasco, deben empezar a concretarse en 2017 en ámbitos como Oinaurre o Alberto Larzabal. El alcalde no pierde de vista que el acuerdo de gobierno que firmaron los Socialistas de Irun con EAJ-PNV apuntaba el desarrollo de 150 de estas viviendas de alquiler protegido para el final del mandato.

Tampoco dependen exclusivamente del Consistorio, pero serán igualmente asuntos fundamentales el año próximo, el desarrollo urbanístico de Zubieta y el nuevo marco de relaciones transfronterizas. En cuanto a lo primero, con la espada de Damocles de la multa europea si en 2019 no se ha culminado el parque ecológico de Plaiaundi (para lo que hace falta sacar de allí el campo de rugby y la pista de atletismo), el trabajo es contrarreloj. «Corresponde a Hondarribia dar pasos en la tramitación urbanística y están en ello, ahora con el borrador del análisis de impacto ambiental. Todo está avanzando, pero quizá no tan rápido como nos gustaría. Necesitaremos correr más el año que viene, sí».

Sobre lo segundo también planean las incógnitas. En enero entrará en vigor en Francia una nueva ordenación administrativa que derivará la mayoría de competencias de los municipios y las actuales 'agglo' en una nueva administración supramunicipal que en el caso más cercano «incluirá 158 localidades que suman 300.000 habitantes. La sintonía hasta ahora ha sido buena, pero tratábamos con pueblos y ciudades del litoral, muy urbanos y acostumbrados a la cooperación trasfronteriza. Los responsables políticos dicen que nada cambiará, pero lo cierto es que entran muchos municipios de interior, rurales y sin tradición en cooperación. Eso además de que, en términos de población, la relación queda muy desproporcionada respecto a Irun y Hondarribia».