Noelia Lorenzo Pino (Escritora): «Si el muerto te atrapa en las primeras páginas, ya estás metida en la novela»

Noelia Lorenzo, con su nueva novela 'La chica olvidada'.
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Noelia Lorenzo, con su nueva novela 'La chica olvidada'.

La novelista irunesa acaba de publicar 'La chica olvidada', su tercera obra y la primera firmada por una autora en la colección 'Cosecha roja' de la editorial Erein

MARÍA JOSÉ ATIENZA

La conocimos en un feo asunto de corrupción ('Chamusquina', 2013), la seguimos hasta encontrar dos espeluznantes cadáveres desollados ('La sirena roja', 2015) y ahora estamos intentando descubrir quién mató a Lorea Gálvez ('La chica olvidada', 2016). Seguimos la pista del asesino guiados por la agente Eider Chassereau y por el suboficial Jon Ander Macua, una pareja de ertzainas con la que nos hemos familiarizado. Ellos investigan en las mismas calles de Irun y Hondarribia que nosotros recorremos a diario y tienen problemas afectivos y tensiones laborales como cualquier hijo de vecino. Nos resultan muy cercanos física y emocionalmente y les seguimos en sus pesquisas parapetados tras las páginas. Noelia Lorenzo conoce a este dúo de detectives como si los hubiera parido y también sabe quién mató a Lorea Gálvez, pero no podemos preguntárselo.

-Tres novelas publicadas en cuatro años (las dos últimas editadas por Erein) y primera mujer que entra en la colección 'Cosecha roja' de novela negra. No está nada mal.

-Bueno... han sido algo más de cuatro años, porque con 'Chamusquina', desde que la tuve terminada hasta que conseguí publicarla pasaron unos cuantos meses. Pero sí... la verdad es que estoy muy contenta. Yo empecé desde abajo. Publiqué mi primera novela con Lauro, una editorial pequeña y pasar de ahí me parecía un sueño, algo inalcanzable. Cuando mandé el manuscrito a Erein y me contestaron, fue superemocionante. Me eché a llorar y todo. Encima, era la primera mujer del sello. Me hizo muchísima ilusión.

-¿Ha sido la localización de sus novelas una de las claves de su éxito?

-Creo que he acertado con imaginar tramas en la ciudad en la que vivo. Estoy aquí, siento aquí y conozco esta ciudad. Bastante trabajo de documentación tiene la novela negra como para encima tener que ambientar la historia en lugares para los que también tendría que documentarme. Irun, Hondarribia, Errenteria, Oiartzun... No son ciudades grandes, pero todos hemos leído historias policiacas de pueblos pequeños que nos han atrapado.

-También sus detectives son personas que nos resultan cercanas.

-Sí, es gente normal a la que le ocurren cosas parecidas a las que nos pueden ocurrir a cualquiera. Me parece que eso los hace más creíbles. Cuando escribí 'Chamusquina' no sabía si iba a quedar en un cajón y ya tenía empezada 'La sirena roja' con unos ertzainas nuevos. Decidí seguir en 'La chica olvidada' con los mismos. Yo he escrito historias cerradas que tienen un principio y un final, pero las vidas de Eider y Jon Ander continúan y parece que eso gusta. A mí me pasa. Me gusta leer a algunos autores porque sigo a sus detectives.

-¿Está trabajando en una nueva obra? ¿Seguirán Eider y Jon Ander investigando crímenes?

-Sí, estoy escribiendo otra y están ellos, pero aún tengo muy poquito. No sé si es un poco pretenciosa, porque anda por ahí metido el cártel mexicano. A ver si puedo llevarla adelante. También tengo otros proyectos que no tienen nada que ver con el género negro. Ójala salgan. Estaría bien para poder complementar, porque vivir de la escritura es muy difícil y yo no puedo escribir más de una novela cada año y medio, como poco.

-Tiene que ser muy disciplinada para haber escrito tres novelas en poco más de cuatro años.

-Intento escribir todos los días cinco horas. Tienes que trabajar a diario, aunque no estés inspirada. Si no lo estás, revisas lo que has escrito. No puedes perder el hilo. Tienes que ser constante.

-Mientras está escribiendo una novela, ¿se puede desprender de los personajes o se los lleva puestos a todas partes?

-Sí, sí, están la mayoría del tiempo en tu cabeza. Vas andando y van todos detrás, acompañándote. Estás en cualquier sitio y se te ocurre una escena. Yo soy muy cinéfila y me vienen los capítulos como escenas.

-Es verdad que son novelas muy visuales. Quizá en un futuro se ruede alguna serie.

-¡Ya me gustaría! Saldría caro, porque hay muchos exteriores, aunque todo está cerquita, entre Hondarribi y Donosti.

-¿Cómo ha conseguido documentarse para describir con detalle el trabajo policial?

-Con 'Chamusquina' me costó mucho. Con 'La sirena roja' vino todo un poco más rodado y también con 'La chica olvidada'. Tengo amigos profesionales que me han ayudado mucho, aunque son prudentes y recelosos y yo lo entiendo. Intento ser bastante fiel, aunque tampoco me vuelvo muy loca. Dejo volar bastante la imaginación.

-¿Y la base de la historia? ¿Parte de algún hecho real?

-En el caso de 'La chica olvidada', sí. El origen está en un caso real, aunque es ficción totalmente. Un viernes por la noche, vi un documental en el que aparecía el caso de una chica que llevaba muerta 17 años. Era un caso sin resolver. La chica también había dejado escrito un diario. Yo pensaba en su familia, en lo horrible que tiene que ser no encontrar al culpable y por ahí empecé. Decidí situar la historia en Hondarribia. Cuando acabé la novela el caso real se resolvió. Justo estaba poniendo la dedicatoria. Fue increíble.

-¿Qué tiene la novela negra que nos engancha tanto?

-Yo soy la primera 'enganchada'. A mí me gusta mucho investigar con los detectives y si doy con el asesino, mejor. En la novela negra puedes plasmar muy bien la sociedad en la que vives, puedes hacer crítica social, puedes hablar de la muerte... La muerte está en el ser humano. Es el mayor depredador del planeta. Es cruel con todas las especies. No podemos desligarnos de la negrura, pero nos cuesta hablar de la muerte, salvo en la novela negra. En las primeras páginas, ya tiene que haber un muerto y si ese muerto te atrapa, ya estás metida en la novela.

-Vivir en una ciudad como Irun y tener a muchos iruneses entre sus lectores, le procurará encuentros más que frecuentes con ellos. ¿Cómo lleva esa circunstancia?

-En el País Vasco somos bastante respetuosos con la intimidad, pero sí que se me acerca gente conocida o no y veo que algunos se ponen nerviosos. ¡Pero si yo me pongo más nerviosa que ellos! La verdad es que los lectores, los medios y las librerías locales se han volcado conmigo y yo lo agradezco mucho.

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