«No vamos a abandonar la lucha»

Las manifestaciones de los lunes han ido creciendo en número desde que comenzaron a principios de 2018. / F. DE LA HERA
Las manifestaciones de los lunes han ido creciendo en número desde que comenzaron a principios de 2018. / F. DE LA HERA

El Movimiento de Pensionistas de Hondarribia cumple 16 meses | El voto de los jubilados, fundamental en las elecciones generales que se celebran hoy

E. P. HONDARRIBIA.

El primer día de la semana se ha convertido desde hace más de un año en una jornada de reivindicación por parte de los diferentes movimientos de pensionistas para reclamar unas pensiones dignas. Hondarribia se sumó a las protestas desde el primer momento, concentrándose en la rotonda de San Juan de Dios o recorriendo las calles de la ciudad en el caso de tratarse del último lunes de cada mes. 'Pentsioak bermatu eta blindatu' ('Garantía y blindaje de las pensiones'), reza la pancarta que han estado utilizando los últimos meses.

María Nieves Uranga forma parte del Movimiento de Pensionistas de Hondarribia que comenzó a reunirse hace dieciséis meses, en enero de 2018. Cuenta que «nacimos como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo. Nos gusta destacar que somos un grupo plural, no tenemos ningún vínculo con ninguna institución, ni organización sindical, ni política, y hemos demostrado ser un movimiento cívico».

Cinco son los puntos en los que Uranga pone el foco de las reivindicaciones, una lista que los manifestantes han repetido como un mantra en los últimos tiempos. La garantía y el blindaje del sistema público de pensiones, «para ahora y para los futuros pensionistas, nuestros hijos y nietos», la subida anual de acuerdo al IPC, la derogación definitiva del factor de sostenibilidad, la eliminación de la brecha de las pensiones entre hombres y mujeres porque «sigue habiendo pensiones mínimas y de viudedad que no garantizan una vida digna», y el apoyo a un salario digno de todos los trabajadores por encima del umbral de la pobreza.

Resignada, esta jubilada dice que en 2020 «volveremos al 0,25 %. No nos queda otro remedio que seguir presionando. No podemos retroceder en derechos ya conseguidos, en destruir el trabajo de tantas generaciones que lucharon. No es justo y no nos creemos que no haya dinero. Sí que lo hay, si se administra bien en igualdad y justicia. Todos tenemos derecho a vivir dignamente. Esta generación ha luchado en su juventud y madurez por causas justas como la paz o la igualdad de las mujeres y ahora es el turno de hacerlo por las pensiones».

El boca a boca

A su lado, sentadas en una de las salas de Kasino Zaharra, la hermanas Blanco, Maribel y Ana Mari recuerdan cómo nació el movimiento. «De boca en boca se fue extendiendo que había una primera concentración en los bajos del ayuntamiento. Fuimos unos pocos y el lunes siguiente ya éramos veintitantos. No teníamos un local para reunirnos, así que pedimos una autorización para hacerlo en el Hogar del Jubilado, y pasamos a hacerlo aquí. Ahora ya nos juntamos más de cien personas, aunque nos gustaría que fuésemos más. Animamos desde aquí a la gente a que se sume».

Los jubilados desempeñarán un papel relevante en las elecciones generales que se celebran hoy. Nada más y nada menos que 9 millones de papeletas estarán en sus manos. «Nuestro voto es muy importante. Hemos pedido a los pensionistas que presten mucha atención a las campañas y a los mensajes tan extremistas que nos están enviando algunos partidos a través de los medios. Algunos son muy negativos para conseguir nuestras reivindicaciones».

El futuro

La lucha no se detendrá a pesar de haber conseguido algunos logros. «No podemos permitir que nos consideren un problema para la economía y por eso no vamos a abandonar la lucha», continúa explicando María Nieves, que se muestra en contra de los planes de pensiones privados que impulsa la Unión Europea frente a los públicos. «Tienen trampa. Benefician a los que tienen rentas más altas, a los que pueden permitírselos. En ningún caso debe ser sustitutivo del sistema que tenemos en la actualidad. Ya los hay desde hace 30 años y deberían ser voluntarios».

Preguntadas por el futuro, las tres coinciden en señalar que «somos optimistas. Realmente estamos luchando por los más jóvenes. Estamos intentando que no nos quiten lo que hemos conseguido y que los que vienen detrás puedan vivir mejor. Ahora están un poco pasivos, creemos que es algo generacional y que lo ven muy lejos, aunque todo acaba llegando. Muchos no son conscientes de la situación que se van a encontrar dentro de unos años».