¿Cuál es el origen de mi apellido?

Begoña Andrés, Juan Luis Silanes y Fermín Olascoaga presentando el trabajo sobre los linajes./
Begoña Andrés, Juan Luis Silanes y Fermín Olascoaga presentando el trabajo sobre los linajes.

Fermín Olascoaga es el autor de un estudio sobre los linajes de la ciudad. La obra, con dieciocho apellidos, puede consultarse en la página web del Ayuntamiento

E.P.HONDARRIBIA.

Más de cuarenta años. Ese el tiempo que lleva Fermín Olascoaga visitando los registros civiles de Hondarribia e Irun, archivos municipales cercanos como el de Donostia, Oñati, Tolosa y otros más lejanos como el de la Real Chancillería de Valladolid o el de Indias en Sevilla. Infinidad de viajes, horas y multitud de cuadernos que han tenido como propósito recopilar datos relacionados con los nacimientos, matrimonios y defunciones que se han dado en nuestra comarca desde 1557 hasta hoy en día.

Fue al propio Fermín al que, trabajando con toda esa información, le pareció más interesante coger un apellido, el más repetido, y establecer sus descendientes directos comenzando por su mención más antigua. El resultado de ese trabajo tan meticuloso ya está disponible en la página web del Ayuntamiento (Linajes y apellidos de Hondarribia). «Los ciudadanos podrán consultar el recorrido de sus apellidos y seguro que alguno se lleva una sorpresa con su procedencia», señala el concejal de Cultura, Juan Luis Silanes, en relación a la obra de Fermín Olascoaga.

De momento están disponibles dieciocho linajes pero la lista aumentará próximamente. Los apellidos están clasificados en base a algunos criterios. Por ejemplo, los que son originarios de Hondarribia. «Es el caso de Arsu, Berrotaran, Justiz y hasta Fuenterrabía, que todavía continúa en Argentina. Intenté ponerme en contacto con ellos pero no lo he conseguido», apunta Olascoaga.

Hay otros como Casadevante, Ubilla o Zuloaga, que «son originarios de otro municipio pero que prácticamente sólo se encuentran aquí y que correspondieron a gente muy importante».

Otros se crearon a cientos de kilómetros pero su grafía se transformó en Hondarribia. Es el caso de Higos, que deriva de Figols, nacido en Aragón y Cataluña, o de Tife, que «proviene de un militar belga cuyo apellido era Tis que se instaló en la ciudad». Algunos como Elduayen, Lekuona, Olaizola, Sagarzazu o Sorondo, «muy extendidos», no surgieron entre nosotros pero fue en Hondarribia donde «tuvieron que probar su hidalguía y demostrar su nobleza de sangre».

González, Ortiz o Martínez son castellanos pero «llevan establecidos aquí más de cuatrocientos años. Seguramente por la presencia de algún familiar que se casó con alguna hondarribitarra y tuvo descendencia». Otros como Lapitz o Virto, «no son tan antiguos pero están integrados en la ciudad y son bastante especiales», añade el investigador.

Búsqueda de antepasados

La exposición de cada linaje se plantea en el trabajo dividida en tres partes. La primera funciona a modo de presentación. En ella se mencionan aspectos como la procedencia del apellido, su etimología, las variaciones que ha tenido la grafía, la heráldica o una pequeña estadística en la que aparece el número de personas que poseen ese apellido.

En la segunda se presentan los linajes por generaciones y en la tercera el mismo linaje de forma esquemática, por familias. «Hace poco dos personas me comentaron que sus apellidos, Sagarzazu y Oronoz, coincidían pero que no eran familia. Gracias a este proyecto han podido conocer que su unión se da en la quinta generación», explica Olascoaga.

Casos como éste son más comunes de lo que pensamos, tal y como explica Begoña Andrés, trabajadora del archivo que animó a Fermín a sacar a la luz todo este trabajo. «Hay mucha gente que viene, casi diariamente, para saber quiénes fueron sus antepasados. Pongo en contacto a muchas personas con Fermín para que le pregunten, principalmente turistas. Algunos llegan desde América y este proyecto es una ayuda muy grande», desvela.

En todos estos años de investigación Fermín Olascoaga ha vivido anécdotas con las que podría escribir un libro. «Recibo llamadas y correos electrónicos de México, Estados Unidos o Argentina. Allí existen dos pueblos creados por hondarribiarras», cuenta. «Uno es Berrotaran, que tiene su origen en un paisano que emigró alrededor de 1600, y otro Olascoaga, que se encuentra en la provincia de Buenos Aires. Parecidas podría contar miles de historias».