El ocio náutico, viento en popa a toda vela

Las salidas en velero, con y sin patrón, una de las opciones más demandadas dentro de las actividades de ocio náutico. /
Las salidas en velero, con y sin patrón, una de las opciones más demandadas dentro de las actividades de ocio náutico.

Las actividades relacionadas con el sector han ganado protagonismo en los últimos años | «Mucha gente nos dice que ha vivido una de las mejores experiencias de su vida en el velero»

E. P.HONDARRIBIA.

El turismo náutico está ganando muchos adeptos en los últimos tiempos. También en Hondarribia, donde la oferta de ocio relacionado con el mar ha sufrido un crecimiento importante respecto a otros sectores. Las opciones para disfrutar, principalmente en verano, son muchas y adecuadas a todos los públicos. Engloban desde salidas de pesca, cursos de surf o vela ligera hasta stand up paddle, excursiones en kayak o alquiler de motos de agua.

Una de las alternativas más exitosas está relacionada con las salidas en velero con o sin patrón. Un servicio que según Iratxe Elso, de Navegavela, «está en auge. En los últimos años hemos notado que las peticiones se multiplican».

Durante los meses de otoño y primavera la actividad se centra en los cursos y en las licencias de navegación de barcos de hasta seis metros. Muchos de los que participan en esas clases son los que cuando la climatología es más amable contratan el servicio. «Se conocen a bordo en circunstancias muy positivas en un entorno en el que los unos dependen de los otros y surge un ambiente muy bueno».

Desde Semana Santa hasta octubre el producto estrella es la salida en velero. Como en el resto del sector, «dependemos mucho del tiempo», cuenta Elso. «Cuando la previsión es buena el teléfono no para de sonar y tenemos que decir que no a mucha gente, pero cuando hace malo tenemos que lidiar con las cancelaciones. El Cantábrico todavía impone mucho respeto».

Público dispar

Uno de los estigmas que han tenido que derribar es el de la relación con un turismo elitista, destinado únicamente a una parte de la sociedad con cierto poder económico. Iratxe rompe con esa creencia. «La gente tiene la idea de que es caro, pero si lo distribuyes entre unos cuantos resulta igual de accesible que cualquier otra actividad. En el mar cabemos todos y esa percepción de elitismo afortunadamente está cambiando en los últimos tiempos. Es cierto que hay gente que se aloja en hoteles importantes de la provincia que contrata el servicio, pero tenemos todo tipo de clientes».

Entre esa variedad, cita a «las cuadrillas de quince amigos, las típicas despedidas de soltero o soltera, peticiones de mano, familias que se unen para pasar un día de verano o empresas que contratan el servicio para hacer el tan de moda 'team-building', que fomenta el trabajo en equipo entre sus integrantes».

Sobre la procedencia del usuario, asegura que «viene mucha gente de la comarca del Bidasoa, de la zona de Navarra y La Rioja, donde tiene mucho éxito», y señala que «a lo largo de estos años hemos visto de todo. Celebraciones de cumpleaños, rodajes de películas o reportajes de zapaterías y bañadores».

Experiencia positiva

Son muchos los que debutan en alta mar gracias a servicios como el que ofrece la empresa Navegavela y un altísimo porcentaje vive una experiencia «muy positiva». «Al principio solemos escuchar que tienen miedo a marearse, pero la mayoría se bajan diciendo que ha sido una de las mejores cosas que han hecho en su vida», resume.

En ese sentido, aseguran que «la predisposición de todo el que viene es muy buena. El cliente llega muchas veces estando de vacaciones, con el objetivo de pasárselo bien y disfrutar haciendo algo que para muchos es novedoso».

La embarcación está provista de cocina. «Hay quienes optan por contratar el catering, pero muchos clientes hacen uso de ella. Algunos nos piden que dejemos champán, otros producto vasco como bonito o queso, depende mucho del tipo de gente que contrata la actividad».

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