Nunca es tarde para aprender a andar en bici

Las nuevas txirrindularis van a quedar una vez por semana./
Las nuevas txirrindularis van a quedar una vez por semana.

Participantes en el cursillo de Emeki señalan que «teníamos muchos miedos e inseguridades y ha sido una oportunidad perfecta para quitarlos» |

E.P. HONDARRIBIA.

En 2017 se cumplieron 200 años de la invención de la bicicleta por parte del alemán Karl Von Drais. Una herramienta que revolucionó el mundo y que supuso un paso muy importante en el empoderamiento de la mujer porque les otorgó mucha autonomía. Aprovechando esa circunstancia, en Emeki Elkartea decidieron retomar un proyecto que llevaba un par de años en barbecho, el de organizar un taller para enseñar a mujeres a andar en bici.

Koro Bidaurreta forma parte de la junta directiva de la asociación que se puso manos a la obra para poder realizar el curso. «La idea llevaba rondando un tiempo pero siempre había cosas con más prioridad. Decidimos recuperar el tema y pedir una subvención al departamento de Igualdad de la Diputación para que a la gente le saliese gratuito y nos lo aceptaron».

Koro ha sido una de las nueve integrantes que ha realizado esta pequeña formación de ocho clases de horas de duración que finalizó el martes. «Estamos encantadas de la vida. Somos mujeres de cierta edad, que no hemos tenido ocasión o que en su día aprendimos pero, más adelante, por nuestras circunstancias vitales, llevábamos treinta años sin tocar la bici. Teníamos muchos miedos e inseguridades y teníamos que aprovechar la oportunidad para quitarlos».

Bidaurreta añade que «una cosa es hacerlo sola y otra en grupo. Cuando le dije a mi marido que iba a hacer un curso, me dijo que saliese al bidegorri a andar, pero no es fácil. Pensar en el tráfico que me iba a encontrar no me motivaba pero hacerlo con más personas sí. Ha sido una experiencia muy positiva y ha servido para quitarme todos los miedos».

«Ha sido un grupo majísimo»

Con la colaboración del Ayuntamiento, el cursillo ha contado con la ayuda técnica de Equala, un colectivo navarro especializado en materia de igualdad de género. Arantxa Zapatero ha sido la monitora que ha dirigido «un grupo majísimo, seguro que no hay otro igual, estoy encantada. Creo que ahora tienen mucha más seguridad y han aprendido a manejar los cambios para subir cuestas. Los primeros días estuvieron centrados en mantener el equilibrio con la bici en la mano, luego fuimos impulsándonos con las piernas sentadas en el sillín y cuando me quise dar cuenta ya estaban todas andando de un lado para otro».

Ascen Oskoz desvela que montó en bici por primera vez en su pueblo de La Rioja con cerca de 35 años «sin obstáculos», matiza. Desde entonces han transcurrido casi tres décadas en las que sus hijos han intentado animarla alguna vez a salir pero sin éxito. «Con gente y coches no me atrevía y me paralizaba. Estos días han sido perfectos para quitar los miedos».

Como nueva ciclista, ya está teniendo que lidiar con algunos de los problemos del colectivo. «Me da respeto si hay niños, gente corriendo, patinetes, se te puede cruzar cualquier cosa. El bidegorri tendría que tener una normativa, al lado hay una acera pero...».

«O ahora, o nunca»

«Quito ahora el miedo o no lo voy a hacer nunca», pensó María Ángeles Gaskue cuando se enteró de la nueva iniciativa de Emeki. «Después de una serie de circunstancias le cogí pánico, no creía que fuese a ser capaz de volver a andar en bici. Me subía y me agarrotaba, pero en grupo ha sido diferente, muy estimulante. Arantxa, nuestra monitora, le ha puesto mucho empeño, nos ha animado muchísimo y ha sido muy positiva».

La benjamina del grupo ha sido Olatz Ugalde. Como algunas de sus compañeras, le cogió miedo siendo una niña. «Mi marido me dijo que Emeki organizaba el curso y pensé que esta era mi oportunidad. A mi alrededor todos la utilizan y me generaba una carga el no saber, porque con mi edad no montar es raro». La última en tomar la palabra durante la reunión fue Mari Jose Aguirre. «Nadie habla del dolor que hemos llevado a casa en el culo y en las partes nobles», apuntaba entre risas.

El martes tuvieron la última sesión en la que aprendieron, entre otras cosas, a poner la cadena si se sale o a inflar las ruedas, pero no será una despedida. Cuentan que «seguiremos quedando. Hemos hecho un grupo de whatsapp y aunque se acabe el curso pretendemos juntarnos una vez por semana, que si nos volvemos a ver solas con nuestras bicis igual lo volvemos a dejar».

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