Un nuevo hogar para las rederas

Las rederas posan con representantes institucionales que acudieron a la inauguración. /  FOTOS: DE LA HERA
Las rederas posan con representantes institucionales que acudieron a la inauguración. / FOTOS: DE LA HERA

La instalación situada en el dique sur cuenta con 686 metros cuadrados |

E. P. HONDARRIBIA.

Las rederas de Hondarribia tendrán desde el lunes un lugar adecuado a sus necesidades en el que poder desarrollar su labor. El nuevo edificio posee 686 metros cuadrados y en él se albergarán tanto las redes como la maquinaria necesaria para desempeñar el trabajo. Se trata de una fachada totalmente permeable que puede abrirse hacia el muelle.

La inauguración de la nueva instalación se llevó a cabo con la presencia de la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, la consejera de Educación, Cristina Uriarte, el viceconsejero de Agricultura y Pesca, Bittor Oroz, el director de Pesca y Agricultura, Leandro Azkue, miembros de la Cofradía y las propias rederas. También estuvo presente el alcalde de Hondarribia, Txomin Sagarzazu, que abrió la ronda de intervenciones. «Estoy muy contento porque era una necesidad que tenían y ahora van a poder trabajar en mejores condiciones. Alguno pensará que ya tenía que estar hecho con anterioridad, pero lo importante es que ya lo hemos conseguido y que tanto el Gobierno Vasco como la Cofradía han encontrado la forma de responder a esa necesidad».

Sagarzazu recordó la entrega de la Insignia de oro de la ciudad por parte del Ayuntamiento a las rederas en 2008. «Siempre se ha hablado de los hombres pero todos sabemos que la pesca siempre ha sido también cosa de mujeres y en este caso concreto, el de arreglar las redes, solo de ellas».

La consejera Arantxa Tapia se desplazó hasta Hondarribia para estar presente en el acto de inauguración y poner en valor la labor que hacen las rederas. «Para nosotros es un día especial porque a partir de ahora tendrán un lugar adecuado para trabajar. También es muy importante porque viene a proteger su profesión y supone un paso más a los iniciados en los últimos años con la obtención del certificado de profesionalidad o la seguridad social». Tapia añadió que «el objetivo es que podáis realizar vuestra labor con mayor comodidad. Como sucede en una casa, la obra ya está finalizada pero seguro que cuando os pongáis a trabajar os surgen nuevas necesidades y propondréis mejoras. Estaremos preparados para escucharlas».

Adiós al frío

El 9 de octubre será una fecha especial para Pilar Goikoetxea. Ese día se jubilará y dejará la dirección de las rederas a Mari Jose y Olga. «Después de cuarenta y ocho años trabajando, creo que ya es hora de tomarme un descanso. Me voy feliz porque las mujeres que se quedan son muy trabajadoras».

Goikoetxea recordó su inicios en el arte de arreglar redes. «Cuando yo empecé habría unas doce, todas muy mayores. No existían las ropas tan técnicas que hay ahora, trabajábamos en el suelo, lloviese o nevase y en la calle. Recuerdo una de mis primeras jornadas, en invierno, arreglando las redes llorando y con dolor. Ahora tenemos buena ropa y muchas ayudas».

'Pili', como le conocen en su entorno, no tendrá que volver a estar pendiente del teléfono a las cinco de la mañana para organizar las jornadas de trabajo. «Con la construcción de este edificio me voy a marchar contenta sabiendo que van a tener calefacción y un lugar apropiado. En el que estábamos hasta ahora estaba destinado a la pesca. Seguro que cuando empiecen surgen algunas necesidades, quizás un poco más de luz, pero nuestras condiciones van a mejorar mucho».