«Con Maribop hemos conseguido crear un puente entre culturas»

Peter y Francesco, que juntos forman Maribop, lo tienen todo listo para tocar esta noche en el Etxeberria./F. DE LA HERA
Peter y Francesco, que juntos forman Maribop, lo tienen todo listo para tocar esta noche en el Etxeberria. / F. DE LA HERA

Francesco y Peter dejaron su Sicilia e Irlanda natales para venirse a Hondarribia y ahora unen ambas culturas con su grupo Maribop Francesco Giglio y Peter Walsh Tú la letra y yo la música

YLENIA BENITO BIDASOANDV@GMAIL.COM

Pregunta de concurso. El bote de millones de euros está en juego. ¿Qué tienen en común Sicilia e Irlanda? Tic, tac, tic, tac. Comodín de la llamada. Podemos llamar a Francesco Giglio o a Peter Walsh. La llamada no será internacional, ambos están en Hondarribia. Seguramente estén juntos, encerrados en el estudio disfrutando de eso que tienen en común. Tic, tac, tic, tac. Comodín del público. Última pista. No es el mar, a pesar de que tanto Sicilia como Irlanda están rodeadas de agua, pero suena igual de bien que sus olas. Se acaba el tiempo. ¿Te la juegas? Como en aquellos libros de aventuras, si sabes la respuesta ve a la segunda pregunta. Si no la sabes, quédate en la primera.

-Francesco, ¿qué une a un siciliano y un irlandés? ¿Qué tienen en común Sicilia e Irlanda?

-(Risas) ¡La música! Bueno... y otra cosa más. ¿La contamos, Peter?

-Por favor, no podemos tener secretos con nuestros lectores.

-Pues la música y que nuestras mujeres son primas y de Hondarribia. (Risas)

-Aquí en Hondarribia se firmó el hermanamiento, ¿sí?

-Así es. Yo vine en 2009 y Peter ya estaba aquí desde 2005. La verdad es que no habíamos coincidido muchas veces antes. Yo participé en un grupo de blues y creo que Peter creía que yo era cantante de blues.

-Peter, ¿qué sabías de tu primo siciliano?

-(Risas) Poca cosa, la verdad. No nos vimos muchas veces hasta que un día nos encontramos paseando en la playa. Ahí empezamos a hablar de música y Francesco me contó que tenía algunas canciones escritas. Yo, desde hace algunos años, me dedico a hacer música instrumental con el ordenador, así que le dije que viniese un día a comer a casa.

-Francesco, ¿cómo maridasteis esa comida? ¿Pasta? ¿Cerveza?

-¡Ni recuerdo lo que comimos! Lo que sí recuerdo es que yo le enseñé mis letras y melodías a Peter y que él me enseñó las suyas. A mí me gustó mucho lo suyo a pesar de no ser mi estilo y a él, lo mío.

-¿Además de venir de países distintos, también tenéis estilos musicales diferentes?

-Totalmente. Peter hace un poco dup-noir y yo hago un tipo de música con influencias mediterráneas, africanas, sicilianas...

-Peter, ¡menuda mezcla!

-Sí, parece imposible, pero no lo es. Lo que tenemos en común lo tenemos muy en común. A mí hay mucha música que no me gusta y poca música que me encanta, pero cuando Francesco me enseñó sus canciones, instantáneamente entendí que esas melodías eran muy buenas.

-El lenguaje de la música es internacional, Francesco.

-Efectivamente. Mira, nos dimos cuenta de que paralelamente cada uno estábamos haciendo un proyecto musical propio. Yo empecé a cantar en un bus cuando tenía 14 años. Cuando me mudé dejé un poco de lado la música, pero nunca he dejado de escribir canciones. La forma de componer de Peter y la mía, en principio, no era compatible pero... Hemos conseguido crear un puente cultural entre el Mediterráneo y el Atlántico.

-¿Cómo conseguisteis esa armonía perfecta?

-En un principio, Peter me ayudó con mis canciones. Hizo todos los arreglos. Fueron fenomenales, me encantaron. Un día escuché una canción suya y me encantó. Me di cuenta de que esa composición musical suya encajaba perfectamente con una melodía mía. Fue como si esa letra y esa melodía hubieran estado esperando esa composición durante tiempo. ¡Y así comenzamos a trabajar!

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-¿Pero alguno cambió su estilo, Peter?

-Para nada. Es algo muy natural. Yo no siento que tenga que cambiar mi estilo, eso es porque son estilos compatibles. Está claro. Pero hay una última curiosidad en todo esto...

-¿A ti no te gusta la pasta y a Francesco la cerveza?

-Nada que ver. Somos de distintos países y con idiomas diferentes. Él habla siciliano y yo inglés, pero para entendernos tenemos que hablar un tercer idioma...

-¡No me digas que os comunicáis en euskera!

-(Risas) No, en castellano, pero tenemos un toque de euskera en alguna de nuestras canciones.

-Francesco, ¿escribes letras en euskera?

-¡No! Yo escribo en siciliano, pero una canción se llama 'Bihotza' y en otra el coro es en euskera.

-Benetan?

-Bai. La idea del coro en euskera fue de Peter. Así es como decidimos cantar una parte en siciliano y otra en euskera. Creo que es la primera vez en la historia que el euskera y el siciliano están juntos en una canción.

-Pero tú, Francesco, escribes en siciliano, ¿verdad?

-Sí, todas las letras las escribo en siciliano. Un idioma no es solo un idioma. Un idioma tiene texturas. Una palabra dicha en un idioma u otro tiene una densidad, una consistencia, diferente. A mí el siciliano me da un carácter y una fuerza que no me da otro idioma. Fluye una energía muy bonita.

-Peter, ¿lo estás aprendiendo?

-(Risas) Un poco. Es verdad que la gente nos dice que solo el idioma ya tiene una musicalidad muy especial. Suena diferente.

-Vuestro nombre, MariBop, no es siciliano...

-No. Es una mezcla de cosas e idiomas. Bop es una palabra de jazz que me gusta mucho y 'mari' (marry) en inglés es casarse y juntarse. 'Maribop' es juntar música.

-Francesco...

-'Mari' en mi idioma es mar, itsasoa. Peter es de una isla y yo también. Y ambos estamos viviendo en un lugar de mar. ¡Es perfecto!

-Maribop es una auténtica mezcla de culturas.

-Y en eso queremos seguir. Nos gustaría colaborar con músicos de aquí, con algún txalapartari, por ejemplo. La convivencia entre culturas las enriquece, las mejora. Nuestras influencias han creado Maribop, ¡vete tú a saber qué puede pasar si mezclamos más mundos!

-Vuestro mundo hoy se traslada al Etxeberria, Peter.

-Sí, tocamos ahí a las 20.00 horas. Conozco al dueño y para mí es mi local. Es mi bar favorito en el mundo. Va a ser un concierto muy especial.

-¿Tocáis en casa, Francesco?

-Pues sí. Yo mi primer bocadillo en Hondarribia lo comí en el Etxeberria. Imagínate, yo no había pisado la península ibérica nunca y lo primero que conocí al venir fue el Etxeberria. Es un lujo poder tocar ahí, estamos muy contentos. Y quien no pueda venir, que busque nuestra web. Ahí están nuestras canciones.