Empieza la obra en la rotonda de Iturriberri

Ayer se colocó una caseta de obra junto a la rotonda. / F. DE LA HERA
Ayer se colocó una caseta de obra junto a la rotonda. / F. DE LA HERA

A partir de la próxima semana se empezarán a aplicar cambios en la circulación de la zona

I.A. HONDARRIBIA.

Una vez dejado atrás el periodo navideño llega el turno para el arreglo de la rotonda de Iturriberri, cuyo deterioro ha sido incesante en los últimos tiempos hasta provocar grandes desniveles en la carretera.

Con un presupuesto de 401.600 euros más IVA, el Ayuntamiento ha encargado los trabajos a Construcciones Moyua y la previsión es de cinco meses. Aprovechando la actuación se van a modificar los saneamientos de pluviales y fecales, ya que el deslizamiento del relleno ha provocado a su vez la rotura de esas redes de saneamiento. Ayer se colocó la caseta de obra y pronto empezarán a señalizarse los viales con los diversos cambios de circulación, que entrarán en vigor a partir de la próxima semana.

Los vehículos podrán transitar en los dos sentidos de Biteri a Saindua en lo que ahora es el carril de bajada, pero no se podrá ir de Biteri hacia Soroeta ni de La Marina hacia la rotonda. La mayor parte de la obra tendrá lugar en la parte baja de la rotonda, por lo que la acera y bidegorri que van junto a la muralla estarán cerrados los próximos meses. Sin embargo, sí se podrá caminar por la acera más cercana a Soroeta/Satarka.

El alcalde Txomin Sagarzazu apunta que «todos hemos visto cómo poco a poco se ido hundiendo y deteriorando este lugar. Algunos recordamos cómo fue el arreglo que se hizo en su día sobre el caserío Iturri Berri y que parece que se realizó de una manera distinta a la que se emplearía ahora. Se utilizaron escombros de la propia casa y otros materiales y se ha demostrado que con el tiempo y con la densidad de tráfico que hay, ha cedido una parte. Esta actuación es imprescindible por seguridad».

Juantxo Murua, director de obra de Endara Ingenieros, reconoce que que «va a ser una obra bastante complicada. Tenemos que bajar tres metros y medio o cuatro, sacar todo el relleno y echarlo a un vertedero y volver a rellenar. Habrá que demoler el murete y también parte del antiguo muro. No es una obra sencilla. Y es incómoda».

 

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