La carretera del faro está abierta después de ocho meses de obras

Con mallas metálicas se ha cubierto una gran superficie de la ladera en la trasera de Iterlimen. /  F. DE LA HERA
Con mallas metálicas se ha cubierto una gran superficie de la ladera en la trasera de Iterlimen. / F. DE LA HERA

La Diputación ha llevado a cabo los trabajos tras un acuerdo interinstitucional | El alcalde Txomin Sagarzazu anunció que ahora se arreglará la subida al faro por el puerto refugio

I.A. HONDARRIBIA.

La última semana de octubre de 2017 empezaron los trabajos de consolidación de la ladera en la trasera de Iterlimen y Lurgorri, lo que ha motivado que la carretera que lleva al faro estuviera cerrada desde entonces. Se anunció un plazo de cinco meses para unos trabajos presupuestados en 2,4 millones de euros y al final han sido casi ocho, a causa de todo lo que ha llovido en los últimos meses, pero por fin la carretera está abierta.

Ayer fue el día en el que se quitaron las vallas y se volvió a la normalidad. También la habrá dentro de poco en la calle Pierre Lhande (la subida al faro por el puerto refugio), donde el alcalde Txomin Sagarzazu anunció que se trabajará en los próximos días: «Ha sufrido bastante en todo este tiempo y en las próximas semanas se arreglará».

El primer edil reconoció que «es un día muy feliz y para estar agradecido. En los últimos meses todos los que pasan por aquí o desde la playa o incluso desde Hendaia hemos sido testigo de los trabajos que se estaban haciendo».

Recordó Sagarzazu que «a veces las competencias no están claras y corre el riesgo de que el problema se haga más grande. Pero en este caso ha sido todo lo contrario. Hubo un acuerdo interistitucional que ha permitido solucionar un problema que no es nuevo. Por eso tengo que dar las gracias a la Diputación Foral de Gipuzkoa y al Gobierno Vasco, porque no se ha caído en vacíos o limbos, si no que se ha visto el problema y se ha puesto la solución. También hay que recordar que en 2014 el Servicio de Costas del gobierno central hizo su aportación».

Aintzane Oiarbide, diputada de Infraestructuras Viarias de la Diputación Foral de Gipuzkoa, concidió en que «es un día feliz. Sabíamos que iba a costar, que iba a ser una obra difícil, y así ha sido. No ha ayudado nada el invierno tan largo que hemos tenido y algunos desprendimientos que se han producido».

Para Oiarbide, «aunque la Diputación ha sido la encargada de la obra, hay que destacar el acuerdo interinstitucional al que se llegó. Era un problema que venía de antes y al que en esta legislatura le hemos dado último impulso, viendo que era una obra necesaria. No se podía esperar más y decidimos ponerlo en marcha. Hoy (por ayer) abrimos ya la carretera y acaba el desvío por la otra. Esperamos que esta actuación dé estabilidad y seguridad a los ciudadnos».

Por parte del Gobierno Vasco, Antonio Aiz, viceconsejero de Infraestructuras y Transporte del Gobierno Vasco, insistió en la misma idea: «más allá de las dificultades de carácter climatológico o por la propia situación física de la misma, la primera dificultad que nos encontramos al abordar la situación era que nos teníamos que poner de acuerdo. Había dificultades para ver quién tenía que hacerse responsable pero desde el principio todo entendimos que nos teníamos que poner de acuerdo».

La obra ha tenido un coste de 2,4 millones de euros, cantidad financiada a partes iguales por las tres instituciones. Los arreglos correspondientes a la carretera han consistido en trabajos de construcción de nuevos muros y refuerzo de los ya existentes, así como trabajos de estabilización en la base de la pared. Los trabajos en el propio acantilado han sido los siguientes: estabilización de estratos descalzados mediante bulones; estabilización del acantilado mediante mallas metálicas reforzadas, sobre geo-mallas; y colocación de elemento anclado para la sujeción de la malla metálica.

 

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