Premio para los mejores carneros

Los ganadores con sus carneros en la Feria de ayer en Doneztebe. / FOTOS A.D.C.
Los ganadores con sus carneros en la Feria de ayer en Doneztebe. / FOTOS A.D.C.

Doneztebe celebró ayer su Feria de Primavera con los mejores ejemplares muturgorri y muturbeltz |

ALICIA DEL CASTILLO MALERREKA.

Doneztebe celebró ayer su Feria de Primavera en la que no faltó el Concurso de Carneros en sus dos modalidades, 'muturgorri' o cara rubia y 'muturbeltz' o cara negra y que llegaba a su XII edición.

Durante la mañana, en la Plaza del Mercado acogió exposición y venta de algunos animales, se pudieron admirar los ejemplares a concurso y también hubo oferta de artesanía y agroalimentaria gracias a los puestos de artesanos y elaboradores.

Concurso de carneros

En el concurso de carneros, en la categoría muturbeltz o cara negra, el primer premio de 120 euros fue para un ejemplar de José Mari Inda, de Donamaria; el segundo, de 70 euros, fue para uno de Eustasio Mariezkurena, de Urrotz; y el tercero, de 50, se lo llevó un ejemplar de José Miguel Lasata, de Donamaria.

En muturgorri o cara rubia, los premiados fueron un ejemplar de José Luis Mariezkurrena, de Ezkurra; otro de Edurne Erasun, de Dontztebe y un tercero de Koro Antxurena, de Doneztebe, con 120, 70 y 50 euros respectivamente. Podían participar ganaderos con carneros de raza latxa criados en explotaciones de Malerreka.

Este año se redujo bastante el número de ganaderos que participaron en la Feria, de 22 de otros años a siete, en esta ocasión.

Como todos los años a los animales que se presentan al concurso se les sumó el ganado vacuno con el que acuden los tratantes de la comarca y algunos ganaderos acuden con caballar.

Puestos

También en la Plaza del Mercado hubo exposición y venta de productos artesanos y agroalimentarios. Entre la oferta destacaron los grabados de José Luis y Jon Olaizola, de Doneztebe, que también ofrecían kaikus de disintos tamaños. Aunque Jon es artesano del Kaiku, en esta ocasión presentaron ejemplares realizados con las nuevas tecnologías. «Están hechos con una impresora 3D, con una especie de fibra, aunque llevan un 30% de madera. Los grandes nos cuesta imprimirlos hasta 3 días», decía. Los precios se mueven entre los 5 euros de los más pequeños, hasta los 60 de los mayores. «Se pueden meter hasta en el lavavajillas y vienen muy bien para restaurantes», explicaban.

No faltó la repostería casera, de Roskilule, Lourdes Goñi (Doneztebe) ni los talos el equipo de Joxepa Loiarte (Zubieta), con los tejidos Fausti Juanikorena (Zubieta), entre otros.