Itziar Sistiaga (Administrativa de profesión y escritora por vocación): «Nací para ser escritora y siempre he tenido la necesidad de escribir»

Itziar, con un balón de baloncesto en una mano y con un libro en la otra, sus dos pasiones./
Itziar, con un balón de baloncesto en una mano y con un libro en la otra, sus dos pasiones.

Es una mujer fuerte y polifacética, a la que le encanta escribir, su auténtica pasión vital. Dedicó veinte años al mundo del baloncesto

MAÑUDE LA PUENTE DELAPUENTEMANU@YAHOO.ES

Tiene 35 años y una presencia física (183 centímetros de altura) que no pasa desapercibida. Lo mismo ocurre con la vida y milagros de esta irundarra de Larreaundi que se llama Itziar Sistiaga Solana. Hija del popular 'Garrintxa' y de la riojana (de Arnedo) María Antonia, es la amatxo de Ane, que tiene seis años y una cara preciosa; y su hermano Iñaki le ha regalado con su sobrino Iker (7). Trabajadora nata (administrativa, dependienta en tiendas, cafeterías, panaderías...), ha dedicado veinte años de su vida al baloncesto, luciendo los colores del Amigos, del Hondarribia y del Anglet, en la segunda Liga francesa. Estudió en La Salle, con la primera promoción de chicas y hasta COU en el 'Pío Baroja'. Actualmente trabaja como administrativa en la empresa 'Ipardis Bascogel', que se dedica a la distribución alimentaria y que tiene muchos clientes en nuestro entorno. Por las tardes es monitora de deporte escolar y ha dirigido un taller de escritura creativa en 'Ikust Alaia'. Le encantaría repetir. Tiene varios tatuajes y todos simbolizan algo. Le encanta pasear y potear con sus amigos por San Juan y se muestra como una persona superdivertiva y muy abierta. Se autodefine como una 'payasita' a la que le gustan las cosas bien hechas. Es tan conocida como amable y espléndida interlocutora.

-¿De dónde te viene Itziar?

-Fue cosa de mi madre, una riojana que me quería poner un nombre vasco. Se apuntó al euskaltegi y entre ella y su grupo de amigas eligieron este nombre, que se impuso a Itsaso.

-¿Eres hija del gran 'Garrintxa', no?

-Sí y hay quien me llama 'Garrintxa txiki'. Por ejemplo, sus amigos del balonmano (Ausín, Fernando Celaya, Rafa Bakero...) y del fútbol. Y es que, los amigos de mi aita son también mis amigos.

- Debutaste en La Salle con la primera promoción de chicas...

-¿Pero...?

-Pues que me pasé al 'Insti' porque el teatro era asignatura optativa. Lo tenía clarísimo. Allí empecé con Javier Gil. Luego continué en Saindua, con Lourdes Villagrán. Seguí también los pasos de mi hermano Iñaki a quien le daba las réplicas cuando ensayábamos 'El enfermo imaginario', de Molière.

-Mientras tanto, se manifiesta tu afición por la escritura, ¿no?

-Así es. Yo, que me considero una persona muy creativa, creo que nací para escribir y siempre he tenido la necesidad de escribir. Cuando nació Ane creé un blog en internet, que tuvo más de 20.000 lectores. Pero me dedico a muchas cosas y me falta tiempo para sacar adelante mis proyectos.

-¿Hay algún escritor en la familia?

-No, pero siempre recuerdo a mis aitas y a los aitonas leyendo, lo mismo que a mi tía Marylén, una auténtica devoradora de libros.

-Seguro que tú eres una gran lectora...

-Desde pequeña. Fíjate que me escondía para leer libros que no me dejaban leer ('Lolita', 'Las edades de Lulú' o los 'Versos Satánicos'). Desde entonces buscaba técnicas de escritura y apuntaba en una libreta todo lo que leía. Todos mis libros están marcados con lo que yo llamo 'mis rescates'.

-¿Cuál es tu genero favorito?

-No tengo manías, pero te digo que todos los años leo 'Rojo y Negro', de Stendhal. Me enamoré de su protagonista (Julien Sorel), un personaje muy emocional y pasional.

-Y ya con el tiempo, te estrenas con 'El veto' (2012).

-Y ya va la tercera edición. Es una novela contemporánea asimilable al género intimista. Es el viaje de su protagonista (Lucía) en busca de la felicidad. Parte de una ruptura y su opción es la huída, hasta que tiene un reencuentro con sus antepasados. Es una historia que ubico en un pueblo riojano que existe y que no es Arnedo. Su nombre es imaginario y se llama 'El veto'.

-¿Tiene algo de autobiográfico?

-Todas las obras tienen un punto autobiográfico, pero te aseguro que yo no soy Lucía.

-A ti lo que más te gusta es escribir ¿Acierto?

-Aciertas. También he disfrutado mucho con el taller de escritura de 'Ikust Alaia', que ha resultado maravilloso. Es un curso gratuito y abierto que organiza el ayuntamiento. Nos lo hemos pasado genial y lo cerramos yéndonos de cañas.

-Volviendo a tus gustos, ¿estás abierta a más géneros, más allá del intimista?

-Podría escribir otro tipo de cosas, pero siempre apuesto por escribir algo que me remueva y que le vaya a hacer sentir algo al lector.

-¿Qué tienes ahora mismo entre manos?

-Esa sería la respuesta del millón para la pregunta del millón. Sí que tengo una idea, pero me falta tiempo y no me gusta hablar de lo que estoy escribiendo, porque quiero evitar preferencias externas, que nadie me diga lo que tengo que hacer. Yo voy con lo mío. Que gusta, genial; que no gusta, pues también. La verdad es que me gustaría que la próxima novela llegara prontito, pero para eso necesito mucho tiempo y más paciencia.

-¿Te gustaría vivir de la novela?

-Sería genial, pero para eso se necesitan muchas cosas. Entre otras, sólidos apoyos editoriales. Me encanta el contacto con los lectores y he estado en tertulias en Valencia y Cartagena. En un centro de Arnedo han puesto 'El veto' como libro de lectura obligada. Por cierto, que el libro se sigue vendiendo muy bien.

-Oye, en Irun tenemos muchos escritores de nuevo cuño, ¿no es así?

-Y también de cuños viejos y es que, nuestro clima incita mucho a escribir. Irun tiene un ambiente que pasa del gris (nostalgia y bruma) a otro muy luminoso que lo aporta el sol..., cuando sale. Es un entorno privilegiado y los que somos sensibles lo captamos al vuelo.

-Casi terminamos y ni línea de baloncesto...

-Pues he dedicado veinte años de mi vida a este deporte y es algo que echo de menos todos los días. El basket ha sido mi escuela de vida y la cancha ha marcado mi lugar en el mundo, pero no hay vuelta posible.

 

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