Jon Amantegi Esteban (Cornetín del Alarde público): «El aitona me dio las primeras nociones para aprender a tocar el cornetín»

Jon Amantegi, con su cornetín, en el ayuntamiento./
Jon Amantegi, con su cornetín, en el ayuntamiento.

Aprendió sus primeras notas musicales con Julio Esteban Tife, su abuelo y creador de la Alborada, y el día 30 se encargará de dar a las tropas los toques reglamentarios

MARÍA JOSÉ ATIENZA

Ha costado pero, finalmente, le han convencido. El próximo día 30 Jon Amantegi Esteban tomará el relevo de Carlos Bailón como cornetín del Alarde público. Estará a la sombra y será la voz de mando del comandante y la general. Confía en tener los nervios bajo control y espera conservar la cabeza fría para que el sonido no se quiebre. Hasta el año pasado y desde la 'mili', no había vuelto a tocar el cornetín, pero en el mes de agosto decidió empezar a ensayar . El nuevo cornetín del Alarde mixto quiere estar a la altura de las circunstancias, sin perder de vista que el día de San Marcial es, sobre todo, «un día de fiesta».

-Usted toca varios instrumentos y además, tuvo en casa a un maestro de lujo.

-Pues sí. Las primeras referencias musicales que tengo son las de mi attona, Julio Esteban Tife, que tocaba la trompeta en la Banda y que fue el autor de la música de la Alborada. Con él tuve una relación muy estrecha. Mi madre es hija única y yo soy el mayor de cinco hermanos. Vivíamos en la avenida de Navarra, en dos pisos que estaban unidos. De pequeño, el attona me enseñó a tocar la trompeta y también aprendí a tocar otros instrumentos como el txistu, el piano, la guitarra... Al attona siempre le oíamos tocar en casa, cuando ensayaba, pero a mí, ir a los conciertos de la Banda, me parecía un rollo. Creía que era para gente mayor. El peor castigo que me podían imponer era obligarme a ir a los conciertos porque tocaba el attona. En cuanto podía, me escaqueaba. Pero oírle ensayar en casa o poner el disco de la Alborada y las Polkas, eso sí me gustaba.

-Con esos antecedentes, su cornetín tendrá que sonar bien el día del Alarde. ¿Le costó dar el paso para hacerse con esa responsabilidad?

-Por supuesto, mi objetivo es hacerlo bien. He metido muchas horas y he ensayado mucho para que suene como tiene que sonar. La Junta del Alarde llevaba varios años diciéndome que Carlos estaba solo y que convenía que yo estuviese preparado por si el día 30 surgía algún problema. El mismo Carlos me lo dijo el año pasado, pero yo no acababa de verme. Aprendí la técnica del cornetín hace muchos años, cuando fui a hacer la 'mili' y fue el attona el que me dio las primeras nociones. En agosto pasado, mi hija sacó el cornetín, que estaba guardado en un cajón, me puse a tocar y pensé que no había perdido tanto. Y entonces me decidí. La técnica no es muy complicada, pero hay que ensayar si quieres que suene bien.

-La técnica no será complicada, pero el cornetín no puede despistarse. Tiene que estar bien atento en los momentos clave del desfile. ¿Cómo será su día 30?

-Seré la sombra del comandante y de la general. Seré la voz de mando. Ellos no se van a poner a dar gritos. Para eso está el cornetín. Empiezo antes de la Arrancada, con la llamada a capitanes para la reunión con el comandante. Luego, se toca el cornetín para la Arrancada y después, en la plaza San Juan, se toca 'Atención', cuando llega la general. A continuación, otra vez llamada a capitanes, luego vamos a por la bandera y, antes del Teiro, el cornetín toca 'Marcha de frente'. Después, antes de las descargas, se toca 'Atención' y antes de iniciarse el Joló, otra vez toca el cornetín 'Marcha de frente'. Luego, se toca cada vez que hay descargas y cuando hay reunión de capitanes.

-¿Con qué momento de todos esos se queda?

-El toque más importante es el de la Arrancada, porque la gente está expectante, las tropas están nerviosas y yo tengo que dar el do de pecho. Pero para mí, creo que lo más emocionante va a ser lo que pase en la plaza de San Juan, porque yo toda la vida he visto el Alarde desde la casa de mis attonas paternos, que vivían encima del Gaztelu. Toda la vida, el día 30 de junio ha sido para mí levantarme a las tres y media de la mañana para escuchar la Alborada en la avenida Navarra, porque venían a tocarla a casa y de ahí veníamos directos a la plaza San Juan, a casa de los attonas, porque ya no nos podían hacer volver a la cama. Para mí, durante muchos años, el Alarde ha sido verlo en la plaza San Juan.

-Usted tiene que saber por qué unos músicos se pusieron un 30 de junio a tocar en plena calle a las cuatro de la madrugada y desde entonces han hecho pegarse ese madrugón a tantísimos iruneses.

-Sí. Mucha gente me pregunta a ver qué hacían el attona y compañía tocando música a esas horas. La mayoría piensa que venían de farra, pero no. Venían de tocar en el Casino. Hacían un maratón musical. El día de San Pedro, tocaban la Diana, el Alkate Soinua, el concierto de la Banda, la revista y un pasacalles a las diez de la noche. Después, un grupo de músicos, entre ellos mi attona, iban al Casino, a medianoche y tocaban hasta las tres de la madrugada. Del casino venían a casa, a cambiarse de ropa, porque a las seis de la mañana del día de San Marcial tenían que estar tocando la Diana. Y en ese camino a casa nació la Alborada. Después de la Diana, seguían todo el día de San Marcial, dale que te pego a la trompeta. Eran 48 horas sin parar. La música de la Alborada la compuso él. Tenemos la partirura original, pero nunca quiso registrarla a su nombre. Fue como un regalo. Creo que para él, la música era algo vocacional. Empezó a tocar en orquestas con 13 años y a los 16 ya tenía firmado su primer contrato.

-¿Se acordará de él en su primer año como cornetín?

-En algún momento seguro que sí aunque procuraré no emocionarme, porque sería difícil tocar. Intentaré no ponerme nervioso y mantener la cabeza fría para que el cornetín suene bien. Pero sobre todo, intentaré disfrutar todo lo que pueda, porque para mí el día de San Marcial es un día de fiesta.