Elgoibar se queda sin baloncesto

Incombustibles. Lahoz y los hermanos Aranzabal seguirán jugando en el club Debasket de Deba. /  A. Z.
Incombustibles. Lahoz y los hermanos Aranzabal seguirán jugando en el club Debasket de Deba. / A. Z.

La falta de jugadores ha puesto el punto final a más de 20 años de historia |

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

Las canastas de la cancha de baloncesto del polideportivo Olaizaga se han quedado huérfanas. El Viento Sur, único referente del baloncesto elgoibartarra en la competición, ha dejado de existir, poniendo fin así a una trayectoria de más de veinte años en la localidad.

El equipo elgoibartarra militó la pasada campaña en la Primera División sénior masculina de Gipuzkoa, y logró la permanencia en un emocionante play-off final contra el Toke Taberna. Sin embargo, este año se ha topado con una dura realidad: la falta de jugadores. «Hemos intentado continuar un año más, pero ha sido imposible. No tenemos jugadores. Hemos quedado los últimos de Filipinas, un pequeño grupo con ilusión, pero insuficiente para formar un equipo. No ha habido más remedio que renunciar a sacar equipo esta temporada», manifestó Carlos Lahoz, uno de los ilustres veteranos de Viento Sur.

El hecho de que el Viento Sur no vaya a competir esta temporada no significa que los que hasta ahora han sido sus jugadores estén dispuestos a abandonar la práctica del baloncesto. Ese es el caso, por lo menos, del mutrikuarra Xabat, el debarra Eñaut y los elgoibartarras Richard Aranzabal, Álex Aranzabal y Carlos Lahoz, que van a jugar con el Electricidad Perosanz, equipo sénior del club Debasket, de Deba, en la Segunda División de Gipuzkoa.

Los exjugadores del Viento Sur no solo van a aportar su experiencia a un equipo que todavía está en formación (el año pasado compitió en Tercera División y solo sumó una victoria), sino que también van a posibilitar que pueda jugar en una categoría superior a la que militó el año pasado, ya que ocupará la plaza que le correspondería al equipo elgoibartarra tras renunciar a jugar esta temporada en Primera División. «La vacante que hemos dejado en Primera División la ocupará un equipo que el año pasado jugó en Segunda División, y el equipo de Deba, a su vez, se hará con el puesto que le debía corresponder al Viento Sur en Segunda División», explicó con detalle Lahoz.

El club de baloncesto Debasket encara la presente temporada con un equipo en la Segunda División sénior masculina de Gipuzkoa (Electricidad Perosanz) y otro en Tercera División, además de contar con conjuntos en las categorías cadete y juvenil. «El club Debasket ha nacido con la idea de dar continuidad al proyecto. Para nosotros, el Viento Sur era una forma de seguir jugando al baloncesto. A diferencia de nuestro caso, Debasket ha apostado por hacer un club desde la base, creando equipos en las categorías inferiores. También han buscado entrenadores y patrocinadores, y han implicado a los padres. Han conseguido la infraestructura del club en poco tiempo. Nos han sorprendido muy gratamente», manifestó Carlos Lahoz.

Un caso insólito

En esta nueva aventura en Deba, Lahoz estará acompañado por los hermanos Aranzabal. Estos tres baloncestistas forman un trío poco habitual, ya que cada vez que saltan a la cancha tienen que medirse a rivales a los que prácticamente doblan la edad en la mayor parte de los casos. Los tres tienen los 50 años a la vuelta de la esquina pero, pese a todo, siguen encarando cada partido con la misma ilusión que cuando tenían veinte años menos. «Se podría decir que somos incombustibles», manifestó entre risas Lahoz, el más veterano de los tres. «Yo soy del mes de abril. Tengo 49 años y me va a tocar cumplir los 50 años en la cancha. Richard es algo más joven y cumplirá 50 en el mes de diciembre del año que viene. El más joven de todos es Álex, pero ya tiene 48 años. La verdad es que es algo insólito ver a tres jugadores tan veteranos como nosotros en una competición oficial pero, pese a los años, en nuestro ánimo está seguir jugando al baloncesto, que es lo que nos gusta».

 

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