Desalojados cuatro portales por el derrumbe parcial de un edificio en el centro de Elgoibar

El edificio derrumbado, en la calle San Bartolomé de Elgoibar./Aitor Zabala
El edificio derrumbado, en la calle San Bartolomé de Elgoibar. / Aitor Zabala

El solar se ubica junto a una casa situada en la anexa calle Errosario que resultó calcinada en un incendio el 22 de septiembre del año pasado

AITOR ZABALA

«Vi que caían piedras de la pared y supe que aquello se venía abajo. Fui a la panadería a decirle a mi mujer que saliera y entonces oímos un ruido enorme y todo se llenó de polvo», relataba Antonio, propietario de una panadería situada en el edificio que se derrumbó ayer en el centro de Elgoibar.

El suceso tuvo lugar en torno a las 17.15 y afectó a la fachada situada junto a un solar en el que se está levantando un bloque de viviendas. La pared y buena parte de la estructura del edificio, un inmueble que data del siglo XVIII y es conocido como Casa Artola en recuerdo al hostal que regentó una familia del mismo nombre, cayeron sobre el solar y ocuparon parte de la céntrica calle San Bartolomé. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos. La única familia que vive en el inmueble se encontraba fuera en el momento del accidente y tampoco había nadie en el Batzoki, que ocupa la primera planta del edificio afectado por el derrumbe. La fortuna quiso también que no hubiera ningún operario en las obras y que las personas que se encontraban en la calle San Bartolomé pudieran abandonar la zona sin resultar heridos.

La parte posterior quedó totalmente derruida, pero también resultó seriamente dañada la fachada que da a la calle San Bartolomé. El riesgo de que caiga en cualquier momento llevó a las fuerzas de seguridad a cortar la calle y a desalojar los portales 2, 3, 4 y 6 de la calle San Bartolomé. En algunas de estos desalojos los bomberos tuvieron que hacer uso de largas escalas y camillas para evacuar por las ventanas y los balcones que dan a la calle Lekuder a personas de avanzada edad y con problemas de movilidad.

Además del desalojar esas viviendas se procedió al cierre de los establecimientos hosteleros y comercios más próximos a la zona del derrumbe, ubicada junto a la plaza Kalegoen. Algunos de ellos vivieron en septiembre de 2018 una situación similar, cuando se vieron obligados a cerrar sus puertas como consecuencia de un incendio que calcinó un edificio situado a unos pocos metros del que se derrumbó ayer.