Casa Artola vio la luz como proyecto municipal destinado al alquiler

Sujeción. El inmueble aparece en la actualidad sustentado por una gran estructura metálica. / AITOR
Sujeción. El inmueble aparece en la actualidad sustentado por una gran estructura metálica. / AITOR

El ayuntamiento construyó este inmueble y otro anexo a finales del XVIII y los vendió en el año 1808

AITOR ZABALAELGOIBAR.

El derrumbe parcial del portal número 4 de la plaza Kalegoen ha colocado a este inmueble en el centro de buena parte de las conversaciones que han tenido lugar en Elgoibar desde que se produjo el siniestro, el pasado 28 de junio. Sus consecuencias fueron muy serias, con desalojos de viviendas y comercios, que aún hoy siguen vigentes en algunos casos, y el cierre al paso de la calle San Bartolomé durante varias semanas. Afortunadamente, la situación en estos momentos está estabilizada. Las fachadas del inmueble se han consolidado con una gigante estructura metálica, y solo falta resolver el origen del siniestro y depurar las responsabilidades para acometer las obras de recuperación del inmueble y los edificios anejos dañados, así como a hacer frente a la indemnizaciones a los afectados.

Para echar una mirada al pasado y conocer los orígenes de esta construcción, que tan popular se ha hecho, para su desgracia, estas últimas semanas, nada mejor que acudir a 'Elgoibar, iragana eta oraina-Elgoibar, ayer y hoy', un libro escrito por Peio Arrieta e ilustrado por Yulen Zabaleta que permite conocer algunos de los edificios más emblemáticos de esta localidad.

Según se recoge en las páginas de este interesante trabajo, los orígenes de este inmueble nos trasladan hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el ayuntamiento de Elgoibar acometió el proyecto de edificar dos casas adosadas en terrenos que en el pasado ocupó la casa-torre de Ugaz, tras adquirírselos a Andrés Pérez Narbaiza.

El diseño de ambos inmuebles fue obra del arquitecto azpeitiarra Francisco de Ibero, responsable de los planos, el control de la calidad y la tasación de ambas construcciones, marcadas por el estilo barroco-neoclásico que caracteriza al conjunto de la plaza Kalegoen. En su ejecución jugaron también un papel fundamental el maestro cantero Antonio de Larraza y los carpinteros elgoibartarras Domingo de Osoro y Francisco Xabier Urristi.

Según los datos de 'Elgoibar, iragana eta oraina-Elgoibar, ayer y hoy', la primera de las casas se terminó de construir en 1757 y la segunda en 1765. El resultado final destaca por mostrar un conjunto simétrico con los vanos ordenados en ocho ejes de simetría y un pórtico constituido por diez arcos de medio punto (ocho mirando a la plaza Kalegoen y dos a las calles San Bartolomé y Errosario, respectivamente) sustentados en pilares con imposta.

Guerra de la Independencia

Una vez finalizadas las obras, el ayuntamiento de Elgoibar destinó ambas casas al alquiler como fórmula para engrosar las arcas municipales con las rentas. En el año 1768, por ejemplo, el carpintero Cristobal Elorza firmó un contrato de alquiler por un periodo de seis años con el ayuntamiento de Elgoibar, por el que se comprometía a abonar 10 ducados por cada ejercicio anual.

A cambio, se le permitía alquilar también la zona porticada a todos aquellos que querían vender sus diferentes productos en la plaza Kalegoen durante las fiestas de Trinidad, aunque el resto del año este derecho era potestad exclusiva del ayuntamiento.

Los derechos de propiedad del ayuntamiento de Elgoibar sobre ambas casas se mantuvieron hasta comienzos del siglo XIX. De hecho, en 1808 se vio obligado a vender ambos inmueble para poder hacer frente a los gastos derivados de la Guerra de la Independencia.