El Ararteko tampoco ve factible colocar un semáforo en San Antolín

Intenso tráfico. Mireya Cearsolo, en la isleta que deben atravesar para llegar hasta la parada del bus. / AZ
Intenso tráfico. Mireya Cearsolo, en la isleta que deben atravesar para llegar hasta la parada del bus. / AZ

«Dice que somos pocos vecinos y que no es viable; somos meras estadísticas para las instituciones», denuncia Mireya Cearsolo

AITOR ZABALA ELGOIBAR.

Mireya Cearsolo ha llevado hasta el Ararteko su lucha por instalar un semáforo que permita atravesar la N-634 y llegar hasta la parada del autobús sin riesgo en Arriaga-San Antolín, pero la respuesta que ha obtenido no ha satisfecho ni sus demandas ni las de los vecinos de la zona. «Sin perjuicio de la legítima discrepancia sobre la decisión de la Diputación Foral de Gipuzkoa de no estimar la solicitud, esta institución no puede llegar a la conclusión de que la actuación del ente foral haya sido incorrecta ni arbitraria, al haber actuado en el ejercicio de sus potestades discrecionales para valorar la no conveniencia de la instalación del semáforo que usted demanda», indica el Ararteko en su respuesta.

Los argumentos del Departamento de Infraestructuras Viarias de la Diputación Foral para rechazar la colocación del semáforo a los que se refiere el Ararteko se sustentan, por una parte, en la baja media diaria de usuarios de la parada del autobús existente en la zona. Según la concesionaria de la línea, el promedio de usuarios es de 16,5 personas por día «cifra -se apunta desde el ente foral- muy alejada de los 150 peatones/hora que marcan algunos estudios técnicos para tomar en consideración la conveniencia de instalar un semáforo». Otro punto que el Ararteko pone en valor es el de las medidas que el ente foral adoptó hace unos meses para mejorar la seguridad de los vecinos que atraviesan la N-634 en Arriaga-San Antolín. «Los peatones cruzan la calzada en dos tiempos ya que existe una mediana amplia que sirve de refugio (a la que en breve se van a añadir bordillos para reforzar la protección), de forma que basta con controlar el tráfico que llega en una dirección para cruzar hasta la mediana y, una vez allí, controlar el tráfico que llega en el otro sentido para completar el cruce. Además, los carriles de circulación se han estrechado a tres metros para que el recorrido del cruce sea el más corto posible y la velocidad de los vehículo está limitada a 50 kilómetros, circunstancia que tiene relación directa con la distancia de visibilidad para el eventual paso de peatones», se indica en el informe del ente foral remitida al Ararteko.

Serio peligro

Mireya Cearsolo considera que la situación no es tan idílica como hace entrever la respuesta del Ararteko. «Las instituciones nos ven a los vecinos de Arriaga-San Antolín como ciudadanos de segunda; nos consideran meras estadísticas. Cruzar la N-634, en especial en las horas punta, sigue siendo muy peligroso, por la cantidad de tráfico que hay, y las medidas que han adoptado son insuficientes. Hay vehículos que invaden la isleta y la visibilidad de la carretera desde la parada del autobús es mala», afirma esta mujer.

Este peligro se ve agudizado cuando se trata de personas de avanzada edad o con problemas de movilidad, y la situación empeora aún más si cabe en la época invernal, en la que a la falta de visibilidad a primeras horas de la mañana y al atardecer se le suma el intenso tráfico derivado del inicio y el final de la jornada laboral, dando forma a un peligroso cóctel que pone en serio riesgo la integridad de aquellos que se ven obligados a cruzar la calzada.

Los vecinos de Arriaga-San Antolín ya elevaron esta queja a las instituciones en 2012. En 2017, Mireya Cearsolo cogió el testigo de aquella reivindicación, iniciando una campaña de recogida de firmas y haciendo llegar su denuncia al Ayuntamiento de Elgoibar y a la Diputación de Gipuzkoa. «El Ayuntamiento de Elgoibar dice que no es competencia suya, pero entiendo que como máxima autoridad de un pueblo debe velar por sus vecinos, y en este caso nadie nos ha tenido en cuenta. Desde la Diputación, por ejemplo se dice que no es viable invertir algo más de 30.000 euros en colocar un semáforo porque somos pocos vecinos. Sin embargo, vemos que luego no hay problemas en gastar muchos más dinero en pintar un parque o en instalar juegos de agua en las piscinas de Mintxeta», terminó diciendo Mireya Cearsolo.