Un sector reducido, pero con un mercado de lujo

En un censo electoral de principios del siglo XX se conoció que Eibar contaba con 1.149 armeros; Placencia-Soraluze con 257 y Elgoibar con 103. Y es en 1900 cuando Eibar despunta entre el resto de localidades y asciende vertiginosamente su carrera industrial. La fabricación armera se disparó y en 1887 se fabricaron 130.000 piezas, en 1900, 200.000 piezas; en 1908, 484.000 piezas. La Primera Guerra Mundial (1914-1919) trajo gran cantidad de pedidos y a su finalización Eibar vivió una de las crisis más fuertes. En posteriores años ha sufrido varias crisis de las cuales siempre ha salido diezmada aunque no aniquilada. Hacia la década de los 80 la crisis siderometalúrgica que azota a todo este sector también afectó negativamente a la industria armera. Algunas de las empresas se unificaron formando un grupo reconvertido, sin embargo aquello fracasó y una década más tarde se inició el periodo de recuperación y restablecimiento, con una serie de empresas que han seguido impulsando una producción de alto valor añadido. El sector, pese a ser reducido en número, centra su trabajo en la producción de armas de caza de lujo.