Rosario Baglietto pone pintura a una lección escolar en el Centro social Untzaga

Cascarón. Rosario Baglietto con uno de sus trabajos. /  MORQUECHO
Cascarón. Rosario Baglietto con uno de sus trabajos. / MORQUECHO

F. M. EIBAR.

Rosario Baglietto (Eibar, 1964) quería pintar naturaleza pero no tenía ganas de dispersarse en cuadros sueltos. Y en eso estaba cuando se encontró con el libro 'Reproducción ovárica y de las flores', «un libro de texto para niños, y vi que ahí podía hacer paisajes y retratos de animales, y empecé», recuerda. El resultado es una exposición que se podrá ver hasta el día 16 en el Centro social Untzaga, de 19.15 a 21.15 de lunes a viernes, y de 12.00 a 14.00 los sábados y domingos.

La pintura apareció en manos de Baglietto como una alternativa para desarrollar su creatividad, al margen del ambiente de trabajo en los talleres. «Quería hacer algo positivo y me pareció que pintar podía ser una buena idea. Empecé a aprender con Eli Eguren y he cogido afición», apunta.

Las pinturas que se pueden ver en la sala polivalente del Centro Untzaga parten de las imágenes de animales y plantes y sus procesos de reproducción. «Mi parte ha consistido en trabajar los fondos, en darle a cada imagen su ambiente». De ahí que lo que nació como una idea difusa fuera adquiriendo unidad, no solo por el resultado. «Es un trabajo especial porque he tenido la ocasión de pintar con la compañía de mi madre, y eso ha hecho que me haya sentido muy satisfecha». Rosario Baglietto presenta ahora su trabajo «con ilusión, seguro que algo hecho así no puede dejar cosas negativas».

 

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