«Me robaron a mi hijo al nacer, pero no he perdido la esperanza de encontrarlo»

Edith Beristain convoca una reunión para aglutinar a familias de hijos 'robados'./ECHALUCE
Edith Beristain convoca una reunión para aglutinar a familias de hijos 'robados'. / ECHALUCE

La eibarresa Edith Beristain convoca una reunión para aglutinar a familias con 'hijos robados'

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La eibarresa Edith Beristain sigue buscando, 'robado' en 1962, en la desaparecida Maternidad, de Eibar, de la calle Paguey. Pese a muchas pesquisas y preguntas sin respuesta, no pierde la esperanza de localizar a su primogénito, y para este jueves, día 19, ha convocado una reunión, en Portalea, para aglutinar al mayor número de madres y familiares afectados por esta problemática.

Su caso es uno más de los miles de bebés robados en España en maternidades públicas y privadas entre los años 40 y 90. Su hijo nació el 1 de mayo de 1962, y muy poco tiempo pudo verlo, salvo unos minutos y boca abajo. La única información que le dieron era su peso -5 kilos y 600 gramos- y sus medidas, y que había nacido muerto.

Tenía Edith 25 años cuando el 1 de mayo de 1962, ingresó en la Maternidad. Recuerda todo lo sucedido: «En aquella época no podían entrar los hombres al parto. Vi al bebé nacer pero lo quitaron de mi vista en cuanto lo vi. No podía moverme, era imposible ver al bebé. Empecé a decir que quería ver a mi hijo, que quería verlo... Fue entonces cuando vinieron y me durmieron. Si después de tener al niño estaba bien, ¿por qué me durmieron? No tiene sentido. Me dijeron que el bebé había estado 10 minutos vivo antes de fallecer. Te dicen eso y casi ni reaccionas. Lo único que decía era que quería verle. Y ahí, cuando empecé a hacer más preguntas y cuando me puse un poco pesada, fue cuando me volvieron a dormir. Más tarde vinieron mi marido y un amigo. Ese amigo sí dice que le enseñaron a un recién nacido, pero dice que no se acuerda de nada. Hasta hace siete años nunca tuve sospechas, nunca había hablado del tema con mi marido. Hace poco supe que también enseñaron el bebé a mi hermana y a mi madre. El médico les dijo que no me contasen nada, que ellos se encargarían de enterrar al niño. He pasado totalmente engañada toda la vida», decía Edith.

«Me produjo mucho miedo investigar o denunciar el caso en aquellos momentos»«Al principio tenía sentimiento de culpa, pero ahora es de una rabia enorme»«No te lo quitas de la cabeza, aunque tengas otros hijos sientes que te falta algo»

Personal de la Maternidad

Un tema que verdaderamente le ha quedado grabado en la mente fue la presencia de dos chicas del personal de la Maternidad que cogieron al niño y fueron las dos únicas personas que llegaron a hablarle de su caso. «Nunca volví a verles y eso que hice varias visitas al centro más tarde. Si tienen conciencia, les pediría a aquellas dos personas que denuncien e informen que se produjeron robos de niños».

También habla de lo que sintió nada más comenzar a sospechar que algo raro pasaba allí. «Tienes sentimiento de culpa, de cómo te han podido engañar de esa manera. Y me produjo mucho miedo investigar o denunciar el caso en aquellos momentos». Acudió a un terapeuta para contarle lo sucedido: «Al principio tenía sentimiento de culpa, pero ahora es de una rabia enorme. Me preguntó que por qué tenía ese sentimiento de culpa y me dijo que en el momento del parto era imposible que pensase que me estaban engañando. Me dijo que no me podía ayudar, pero realmente sí lo hizo. Me hizo ver la realidad».

Edith lleva años hilando la información y fue hace unos seis años, momento en el que se dieron muchas denuncias en todo el Estado, cuando mantuvo una conversación con su hermana Felisa, y entonces salieron a la luz más datos de toda la injusticia que había caído sobre ella. «Recuerdo cómo habíamos llevado la maleta con la ropa y nunca me la pidieron, pero mi madre y mi hermana vieron al niño vestido con un faldón. Esto hizo que mis sospechas aumentasen».

Ante tanta pregunta sin respuesta, acompañada de su marido, al día siguiente de dar a luz regresaron a casa «traumatizados», no sin antes preguntar qué iban a hacer con el cuerpo del bebé fallecido. «Aquí también fue todo muy confuso. Primero nos dijeron que lo depositarían junto a otros restos y, después, que en un envase con forma de caja de zapatos, con lo que me dejó más aturdida porque con un peso de cinco kilos era imposible que pudiera caber en esa caja».

«Excusa sin sentido»

Edith habló con el médico que le atendió, el doctor Eizagirre, ya fallecido, y su desesperación se hizo más fuerte cuando éste le enseñó un informe que decía que había ingresado tarde en la Maternidad de Eibar. «Yo ingresé cuando perdí aguas y eso de que llegué tarde era una excusa que no tenía sentido». No obstante, nunca consiguió nada de esta entrevista ni de los datos perdidos de la clínica ni de sus gestiones ante el Gobierno Vasco o con el Defensor del Pueblo.

Beristain denuncia que los archivos públicos siguen cerrados para las víctimas de robo de bebés. Su única esperanza radica en que, como trasladó su ADN al Banco de Datos de Madrid, algún día su hijo los cruce con los suyos y conozca su verdadera identidad. «No le haría daño si lo conociera, sólo quiero saber cómo está. Nada más». En su caso, espera también que los padres adoptivos de su hijo no le engañen y le digan algún día toda la verdad.

Con el paso de los años, pese a que formó una familia feliz, con cuatro hijos más, siguió haciéndose muchas preguntas sin que pasaran al olvido todos aquellos minutos de sufrimiento, ya que todo sigue sin cuadrar. Tiene la intuición de que su hijo puede vivir en Galicia, «por la relación que siempre existió con los inmigrantes que llegaron a Eibar».

Así que han sido frecuentes las visitas a esta comunidad, aunque tan sólo se trate de una simple suposición, pero es una forma de mantener el recuerdo, porque para esta mujer no existe la palabra resignación.

Es consciente de que encontrar al hijo que le robaron es prácticamente imposible. «Aún así cada vez que salgo de casa voy mirando a la gente. Los otros cuatro hijos que tengo se parecen, estoy segura de que el primero también tendrá cierto parecido. Una vez que te das cuenta de lo que te ha pasado, es imposible quitártelo de la cabeza, porque aunque tengas otros hijos, sigues sintiendo que te falta algo».

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