Las reparaciones generaron después oportunidades

Tras las inundaciones de 1988 se acometieron importantes obras de encauzamiento en el propio río Ego y en algunas de sus regatas como la de Ibur Erreka, Txonta o Matxaria, lo que ha permitido, a día de hoy, afrontar con más seguridad este tipo de fenómenos. A partir de las reparaciones también se consiguió hacer frente a un proyecto de estabilización de la ladera de Unbe, al que siguió la construcción del complejo deportivo actual.

Después, la prioridad municipal fue la de solucionar las regatas que habían conducido al desastre. Todas ellas fueron encauzadas hasta el punto que ya no se generan grandes problemas cuando se producían los fuertes aguaceros.