El órgano de San Andrés pide ayuda

El órgano de la parroquia de San Andrés, un instrumento casi centenario. / JESUS KELLER
El órgano de la parroquia de San Andrés, un instrumento casi centenario. / JESUS KELLER

Los organistas de Eibar recaudan fondos para acometer una intervención completa e integral | Fue diseñado en Bilbao por el alemán Juan Melcher, se fabricó en 1920 y llegó a Eibar dos años más tarde

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

El órgano de la Parroquia de San Andrés de Eibar está a punto de cumplir un siglo pero necesita una restauración completa e integral. El instrumento fue fabricado a principios de los años 20 y se trajo a Eibar en 1922. Fue diseñado y construido en la fábrica de Juan Melcher, un alemán que llegó a Bilbao tras la Primera Guerra Mundial y que fundó en la capital vizcaína su empresa de construcción de órganos de iglesia y de salón.

Los instrumentos conservados en su estado original adquieren una especial importancia como representantes de su tiempo y eslabones en la historia de la organería. Pero el de la parroquia San Andrés es un órgano único e irrepetible. Por su singularidad y escasez de representación, es uno de los ejemplos históricos del organero Juan Melcher. «Este hecho lo convierte en un añadido más para afrontar una inversión respetuosa que asegurará un modelo único, ejemplo y referencia de la época», señalan los organistas promotores de la iniciativa, consistente en la búsqueda de fondos para hacer realidad la restauración.

De ahí que este grupo de organistas haya elaborado un cartel en el que cifran en 140.000 euros el presupuesto que requiere para su restauración. Están dispuestos a costear dicho importe con ayudas de las instituciones y con donativos.

El origen de estos instrumentos data del tercer siglo antes de Cristo. El paso del tiempo fue modificando sus mecanismos, y entre los distintos ejemplos están los tubos en sentido horizontal, que fue una aportación del eibarrés José de Echevarría en el siglo XVIII. Más tarde, la casa Melcher, Mar & Cía fue encargada de su construcción.

Su historia es muy curiosa porque su constructor, el alemán Melcher, pertenecía inicialmente a la casa alemana E.F. Walcker, de Ludwigsburg, que fue durante el siglo XIX y XX la fábrica organera más importante de Alemania y una de las dos más prestigiosas de Europa, exportando órganos a muchos de los países del mundo. Melcher, siendo organero y representante de la casa E.F. Walcker en Bélgica, se encontraba montando un órgano en las islas Canarias en el año 1914, momento en el que le estalló la primera guerra mundial. Este fue el motivo que le llevó a permanecer en nuestro país hasta la Guerra Civil.

En el año 1917 Melcher se asoció en Bilbao con Ramón Mar, propietario del comercio Mar y Cía, dedicado a la venta de pianolas, armóniums, rollos de música perforada, etc. y editor-propietario de la revista mensual 'Música Sacro-Hispana'. Esta tienda estaba situada en la calle Gran Vía nº 8 de Bilbao, frente a lo que hoy en día es el Corte Inglés. Ambos, fundaron en Bilbao-Begoña a mediados del año 1917 la empresa Melcher, Mar & Cía, organería que permaneció hasta el año 1922, casa de la que procede el órgano eibarrés.

Cuando cumplió 50 años se llevó a cabo una reforma inicial. Igualmente, en el año 2011 el Ayuntamiento destinó 3.835 euros para una pequeña reparación en el órgano de la parroquia y su puesta a punto. Un trabajo que se dirigió a mejorar su afinación.

Otros instrumentos

En Eibar también existen órganos en otras iglesias y ermitas, aunque lamentablemente, el estado en el que se encuentran deja bastante que desear.

Por ejemplo, el de Carmelitas requeriría, según los expertos, de una restauración completa, y el de Arrate presenta últimamente bastantes problemas de afinación.

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