«Los monitos arrancan sus mejores sonrisas»

Componentes de la asociación Katxalin recibieron una donación de medias de la SD Eibar para diseñar muñecos. /MORQUECHO
Componentes de la asociación Katxalin recibieron una donación de medias de la SD Eibar para diseñar muñecos. / MORQUECHO

Ha recibido una donación por parte del club para su taller de costura donde confecciona pequeños monos para los chavales

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

La SD Eibar ha realizado una donación de medias azulgranas a la asociación de Cáncer de Mama y Ginecólogico de Gipuzkoa, Katxalin, con las que se podrán elaborar muñecos que sevirán de elemento de juego para los niños que siguen tratamiento contra el cáncer. Katxalin realiza una intensa labor de investigación y de apoyo a las mujeres afectadas de cáncer de mama en Gipuzkoa en las distintas fases de la enfermedad.

Entre sus actividades se incluye el taller de costura, en el que realiza, entre otros, corazones para apoyar los brazos de las enfermas con linfedema. Igualmente, diseñan pañuelos con fulares donados, que son recogidos por el sindicato de enfermería en los hospitales para cubrir las cabezas y también realizan, con calcetines, muñecos en forma de monos que llevan a los niños oncológicos ingresados en el hospital. «Nosotras compramos calcetines pero qué duda cabe de que los niños arrancan sus mejores sonrisas cuando tienen su monito realizado con calcetines de los equipos de fútbol, y la SD Eibar puedo decir que es querido por los niños y niñas», subrayan desde la asociación. «El fútbol es el deporte estrella y estas pequeñas alegrías que hacemos las mujeres afectadas de cáncer de mama para provocar sonrisas infantiles en estos niños que siguen un duro proceso nos produce sentirnos útiles e intentamos que con nuestra pequeña aportación colaboremos para que se sientan menos solos».

Izaskun Fernández, de Katxalin, quiso mostrar su agradecimiento al Eibar por la «colaboración magnífica, entusiasta e ilusionante», así como a Aspanogi, que se ocupa de las familias de niños con cáncer.

«Queremos dar a conocer una parte de la vida que comienza cuando se enferma y que muchas veces se desconoce»

Por ello, Fernández quiso transmitir el testimonio personal común de otras compañeras y mujeres de Gipuzkoa afectadas. «La enfermedad se muestra con caras muy distintas, que cada persona vive de muy diferente manera. La revolución interior de unas células que no obedecen desemboca en un paisaje personal de incertidumbre emocional único, como única es la forma de afrontar la enfermedad», decía Fernández.

En este sentido, al diagnóstico le acompañan sentimientos que muchas veces surgen. Llámense miedo, inseguridad, pánico, y la pregunta del ¿por qué a mí? «Afecta a todo tu entorno. Piensas que cáncer es igual a muerte. Afortunadamente, dicha palabra tratamos de desestigmatizarla porque sobrevivimos, pero es vida que siempre no es de color de rosa, ni durante ni después de un cáncer, pero es vida y cada vez avanza más la personificación y con ello la esperanza de vida a largo plazo».

No obstante, aunque está claro que el cáncer cambia la vida a cualquiera, lo más grave, como expresa Fernández, es que «a veces te excluye hasta de trabajar». Pese a todos los tratamientos posibles la inserción laboral es uno de los problemas más acuciantes. «Incluso si consigues recuperarte no te contratan porque no quieren mujeres que tengan o hayan tenido cáncer. Si conservas tu trabajo anterior no se adapta a las secuelas». A mujeres que son un pilar económico en la familia, muchas monoparentales, se les hace muy problemático mantener el trabajo y desde el diagnóstico los gastos aumentan, mientras que los ingresos se reducen.

Problemas de todo tipo

Si los problemas directos de la enfermedad pueden ser traumáticos, los indirectos, desgarradores. «Si tenías ahorros, se acaban. No te hacen un seguro de hipoteca, de vida, de salud, ningún banco te da un crédito porque no puede asegurarlo. Tu vida cambia, así como la de toda la familia. Yo, con lágrimas en el corazón, saqué a mi hijo pequeño del comedor escolar, de las extraescolares de música... buff... y mucho más». Y el foco de todos los problemas es bien claro. «La administración, los bancos, las empresas, la sociedad nos coloca en una situación de exclusión social. La vida no siempre es de color de rosa y para no morir de hambre cuando no nos mata el cáncer necesitamos una protección que ponga el color de la dignidad a la vida con cáncer».

Pese a todo ello, siempre surgen asociaciones que abren la puerta a la realidad, en un tono positivo. «En mi caso, más de 700 socias acudimos a Katxalin. Te ofrece apoyo y no estás sola. A mí me ayudó. Y ahora me ayuda, reflexiono y reviso la enfermedad desde el punto de vista físico, mental y social». Por ello, Fernández decidió de inmediato, tras diagnosticarle el cáncer de mama, dar visibilidad a la sociedad en general sobre esta problemática.

«Entre otras actividades mostramos nuestra vida y nos da vida hacerlo. Yo, personalmente, recibo del colectivo más de lo que doy», decía Fernández, que aprovecha todos los momentos oscuros de la enfermedad para abrir una luz.

Así, realiza junto a otras compañeras, actividades de todo tipo que «nos ayudan, de verdad», ya sean pilates, yoga, gimnasia, talleres de manualidades y costura, exposiciones fotográficas, cortos y spots que nos visibilizan, cuestaciones para la investigación, charlas informativas, asesoramiento y orientación psicológica. «Todo ello, nos hace mostrar nuestro agradecimiento sincero a las familias, amigos y amigas, a profesionales sanitarios e institucionales, en función de su acompañamiento en el difícil camino desde el minuto cero de la enfermedad».

Visibilizar la enfermedad

Por ello, cuando Fernández habla de visibilizar la enfermedad, se refiere «a dar a conocer una parte de la vida que comienza rota cuando se enferma y que muchas veces se desconoce, pero no quiero hacer pedagogía del proceso de la enfermedad, pero sí invitar a una reflexión desde la realidad que vivimos». Y lo dice bien claro. «Nos sumamos a la reivindicación histórica de nuestros derechos como mujeres enfermas que nunca deben ser sustituidos por la caridad, para que sea mostrada esta bajo el color de la dignidad». De esta manera, Fernández valora muy importante el trabajo de Katxalin, que con su lema 'No estás sola' trabaja para que la lucha para la investigación «no cese», y siga ofreciendo «su apoyo y asesoramiento».

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