Todo un lenguaje empleado en las herramientas

Es aleccionador que el inventario de herramientas tenga una menclatura de luna buena serie de expresiones, muchas de ellas definitivamente perdidas en el

idioma. Hay nombres, como el de la 'lija de pescado', donde se descubre la utilización de la piel áspera de tal pescado llamado lija para pulir las piezas de hierro oxidado. Materiales de procedencia lejana, como astas de búfalo para fabricar las cachas o cantoneras de las armas, o la selección de astas de bueyes gallegos, que al parecer disponían

de buena cornamenta, para igual labor. Esto nos recuerda el anuncio de un fabricante placentino de cachas y conteras para pistolas y escopetas que por los años 30 las construía con 'asta de Siam', la actual Tailandia. Generalmente, en esta época, los cañones de las armas de fuego portátiles se forjaban con planchas de hierro y en forma envolvente mediante el empalme con varias

'galdas' hábilmente aplicadas por los expertos cañonistas. Los 'de herraduras', cuya inscripción se ponía a veces con letras de oro junto al nombre del armero fabricante, indicaba su confección con herraduras usadas y bien batidas, detalle que se consideraba, por su seguridad y resistencia, con menor riesgo de romperse. Los cañones 'damas

o damasquinos', que nada tienen que ver con el adjetivo 'damasquinado' (obra de incrustación del oro sobre acero), se construían con alambres o cinta de acero que se alternaba con otro de hierro dulce y enroscándolo sobre un vástago y martillándolo despuéspara que la materia blanda (que quizá tuviera también algún componente de metal, porque su fórmula exacta nos es desconocida) sujetase la natural resistencia del acero a doblegarse en la medida prevista. Tales cañones, una vez terminados, ofrecían a la vista un dibujo característico, rayado confuso, como si se tratara del que presenta una piel de tigre (valga el simil). Se les ponía la inscripción 'de cintas' como factor garante de su resistencia. Del 'temple jaspeado', de los componentes del arma, mediante el polvo molido de huesos calcinados que se alternaba en capas superpuestas con el de carbón vegetal, se obtenían las superficies 'damascenas' o de aguas jaspeadas, de claro-oscuros.

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