Lambretta, hecha con materiales a conservar

La fábrica de motocicletas Lambreta nació en 1952. El edificio fabril lo proyectó el arquitecto Joaquín Domínguez Elósegui en 1953, siguiendo las pautas constructivas de los edificios industriales de la época y recogiendo las especificidades propias Es un edificio de hormigón armado con grandes vanos rasgados en sus muros y con la intersección de sus caras principales resuelta en un armonioso esquinal curvo, recorrido grandes ventanales en cada planta. El cuerpo del esquinal tiene un piso más de altura, se enfatiza así la presencia y la importancia de la marca y se logra una perspectiva visual más amplia en un angosto urbanismo como el eibarrés. El edificio tiene cuatro plantas. La planta baja acogía al vestíbulo de recepción que era entendido como una pieza clave para la imagen de la empresa, una carta de presentación ante el visitante, por lo que se adornaba con esmero empleando los mejores materiales: escalinatas de curvas pronunciadas, revestimientos de materiales nobles como travertinos y jaspes, maderas exóticas en pasamanos y zócalos, lámparas de líneas modernas, etc. En la planta noble se situaban las oficinas técnicas y administrativas y los despachos de dirección. Encima de ésta se ubicaban los archivos. El piso que sobresalía del edificio solo tenía una función de representación, servía de basamento para el remate en pináculo y el mástil para la bandera con el anagrama de la empresa Lambretta Locomociones (LL). La fachada apenas está decorada», describe AVPIOP.