El Somos tuvo una jornada aciaga contra el Pilar Maristas en Ipurua

Ander Diego marcó cuatro goles ante los zaragozanos del Pilar Maristas. / M.ASKASIBAR
Ander Diego marcó cuatro goles ante los zaragozanos del Pilar Maristas. / M.ASKASIBAR

Cayó 20-33 en un partido en el que tuvo desaciertos en defensa y en ataque |

J.A. REMENTERIAEIBAR.

El Somos Eibar no pudo hacer nada ante un Pilar Maristas mucho más acertado y metido en el partido, el cuadro armero cayó 20-33 en Ipurua. Los hombres de Fernando Fernández no estuvieron finos ni en ataque ni en defensa, a lo que se sumó su mala suerte para caer derrotados con estrépito tras pasar todo el encuentro a remolque en el marcador. El Pilar Maristas demostró estar más entonado los sesenta minutos y a pesar de un pequeño bajón al inicio de la segunda parte, fueron mejores que los eibarreses en todo momento.

Desde los primeros compases del encuentro se percibía que no era el día del Somos. Tras un inicio de tanteo, los visitantes no tardaron en ponerse por delante con una diferencia de tres y cuatro goles. Así, para el ecuador de la primera mitad ya ganaban por cinco y los armeros eran incapaces de seguirles el ritmo, y eso que no era excesivamente alto. Al Somos no le salió nada, cometió errores impropios de la calidad que le atesora. Defensivamente dio demasiadas facilidades, encajando goles y ofensivamente estuvo desacertado. Tiros a la madera en lanzamientos sencillos, pérdidas de balón en momentos inoportunos, contragolpes cedidos con demasiada facilidad y una falta de efectividad, todo un compendio que lastró al conjunto local. A pesar de que el Somos se acercó en el marcador justo antes del descanso, el conjunto zaragozano aguantó bien la embestida eibarresa y consiguió aumentar la diferencia a seis tantos justo antes de marcharse a los vestuarios gracias a un gol desde los siete metros después de otro fallo de concentración de la zaga local. La segunda parte comenzó de la misma manera que la primera. Dominio del Maristas con un Somos sin suerte y negado cara a gol. Aunque un parcial de cuatro a uno a favor del Eibar permitió soñar a los presentes en una posible remontada, pero de nuevo fallos inoportunos demostraron que no fue más que un espejismo. Hasta el final resultó ser un paseo para los visitantes que no conocen la derrota en este principio de liga. Hay que pensar que esta derrota fue un accidente y que queda tiempo para mejorar algunos aspectos, tanto en defensa como en ataque para volver a demostrar la solidez con la que jugaron en el primer partido en Ipurua ante el Huesca. El Somos es un equipo que sabe sobreponerse a cualquier contratiempo, en su trayectoria lo ha demostrado y, se espera, que este tropiezo sea un punto de inflexión para bien.