«En la infancia se inician las causas precursoras de muchos delitos»

La criminóloga Paz Velasco habló en el I Congreso de Enigmas. /  F. M.
La criminóloga Paz Velasco habló en el I Congreso de Enigmas. / F. M.

El I Congreso de los Enigmas finaliza con un éxito de participación de público |

A.E. EIBAR.

El I Congreso de los Enigmas, celebrado este fin de semana en Portalea, contó con una presencia importante de público que siguió la conferencias con muchos interés. Todo ello, ha animado a los organizadores a proyectar una nueva edición el próximo año.

Una de las conferencias que despertó más expectación fue la impartida por la criminóloga, Paz Velasco, quien mantuvo que «la maldad forma parte de la condición humana, y lo verdaderamente terrorífico es que no tiene un rostro determinado. A ella se le achaca la crueldad más absoluta e inimaginable, pero es desde la infancia cuando se inician las causas precursoras de muchos delitos». Velasco dijo que « los científicos sociales consideramos que en nuestras sociedades hay casi un 5 % de personas tóxicas, perversas, crueles y dispuestas a hacer el mal. Es erróneo pensar que un asesino en serie es un producto de la sociedad moderna y de las nuevas formas de socialización e interacción entre las personas», dijo Velasco

Así hizo un largo recorrido por los crímenes más sangrientos que habían sacudido a la humanidad, junto a los ocurridos en los dos últimos siglos en el País Vasco.«El terror llegó a la sociedad con Jack el Destripador. Sus asesinatos transmitían el mensaje de que cualquier individuo podía matar a personas desconocidas. La sociedad fue incapaz de comprender este tipo de crímenes. ¿Por qué alguien actuaría de modo tan despiadado, cruel y con tanto desprecio hacia la vida de una persona desconocida? Como no hallaron ninguna respuesta, terminaron encontrando explicación en lo sobrenatural, y esas terribles muertes se atribuyeron a seres extraordinarios y monstruos, como el hombre lobo, los vampiros, el hombre del saco o el sacamantecas: imaginarios tejidos desde la superstición y la ignorancia», dijo Velasco.

«Gratificación sexual»

Aunque el número de asesinatos en serie ha disminuido un 85 % en las últimas tres décadas, gracias a la mejora de las técnicas de investigación y al avance de las ciencias forenses, o a la preparación y formación de los investigadores y al uso —cada vez más habitual— del perfil criminológico llevado a cabo por analistas de la conducta, «se puede 'predecir' qué tipo de persona puede haber cometido cada crimen lográndose su detención tras la comisión de dos asesinatos». Al mismo tiempo Velasco explicó que «los psicópatas son seres fríos que no procesan las emociones. Se asemejan a los cazadores, salvo que su presa pertenece a su misma especie: otro ser humano. Están ahí, en todas partes, camuflados en la sociedad en distintas profesiones y clases sociales, por lo que interactuamos con ellos a diario. Además, como no todos los psicópatas son crueles asesinos en serie, a veces pueden tener formas muy sutiles de hacer daño. La diferencia esencial entre un psicópata criminal y uno no criminal (o integrado) reside exclusivamente en las conductas que llevan a cabo, puesto que ambos comparten una misma estructura emocional y de personalidad porque la psicopatía es un trastorno de la personalidad, no un trastorno mental».

Asesinatos analizados

Al mismo tiempo, Velasco explicó de forma cronológica algunos asesinatos en serie, en el tiempo, cometidos en función de la satisfacción que había conseguido el autor de el primer asesinato. «El hombre asesino es cazador y puede matar a personas diferentes. La mujer es recolectora y mata siempre a gente de su ámbito». Así, se describió los asesinatos desde Manuel Blanco Romasanta, El hombre lobo de Allariz, en 1852, «en una época que se mataba por honor, por venganza, se mataba a personas desconocidas».

Pero después se han venido analizado, otros perfiles del asesino en serie basados en factores endógenos (neurológicos, genéticos, bioquímicos) y factores exógenos (familia, entorno, rechazo emocional) hasta el punto que «se trata de persona que laboran distorsionas cognitivas y desarrollan trastornos culturales o padecen escasas habilidades sociales, sin socialización, al tiempo que son incapaces de mantener una relación sexual sin violencia por las conductas de autoerotización e incorrecta sexualización. Es en la adolescencia en donde empiezan a recrudecerse estos comportamientos», dijo. Velasco puso más ejemplos como los de Harvey Murray que «con el asesinato cumplía sus fantasías sexuales», o el de Juan Díaz De Garayo, más conocido como 'El Sacamantecas', «cuya motivación fue la gratificación sexual», o el de Jacinto Gómez, en 1934, o el Crimen de la Respaldiza en 1947, el de Juan José Trespalacio, con tres víctimas, el de Arturo Santamaría, o el crimen del Valle de Valdegovia, o recientes de Koldo Larrañaga, en Gasteiz, o el de Juan Carlos Aguilar, por similares motivos.

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