Fallece el mayor difusor de la obra de Zuloaga

La diputada foral Marisol Garmendia con Suárez Zuloaga./USOZ
La diputada foral Marisol Garmendia con Suárez Zuloaga. / USOZ

Editó el libro 'Los Zuloaga, Dinastía de Artistas Vascos', que demostraba la valía de esta saga de artistas | Ramón Suárez, nieto de Ignacio, será enterrado hoy en el cementerio de Eibar, tras un funeral en Arrate

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

El nieto del pintor Ignacio Zuloaga, conocido como el mayor difusor de la obra de su abuelo, Ramón Suárez Zuloaga, falleció ayer en Zumaia, a los 84 años, en su casa de Santiago Etxea. Suárez Zuloaga, el mayor de los nietos, será enterrado hoy, a las 13.30, en el cementerio de Eibar. Previamente, a las 12.30, se celebrará un funeral en el santuario de Arrate. Por la tarde, tendrá lugar, un funeral en Zumaia.

Ramón Suárez es autor del libro 'Los Zuloaga, Dinastía de Artistas Vascos' que editó «para perpetuar la memoria de mis antepasados, los Zuloaga», una familia de artistas -Plácido, Eusebio, Ignacio y Daniel- que en sus distintas especialidades, como la fabricación de armas, el cincelado, el damasquinado, la cerámica y la pintura, logró hacerse con un lugar destacado

Hace unos treinta y cinco años, en una una conversación entre el historiador de la armería Ramiro Larrañaga y Suárez Zuloaga se puso en marcha el largo proceso de investigación que dio lugar -seis años después- a dicho libro. En éste, un grupo de expertos aseguraba que esta familia vasca fue la principal saga de artistas que haya habido hasta ahora en un país. Las investigaciones, impulsadas y financiadas por Suárez Zuloaga, recogieron también que Eusebio Zuloaga fue -en 1851- el primer vasco que ganó un premio internacional. También, que esta estirpe de artistas era la única familia que había recibido la Legión de Honor francesa en cuatro generaciones consecutivas. Hasta entonces solo se hablaba del pintor Ignacio Zuloaga, no del conjunto de la familia; ni del damasquinador Plácido (que ganó 36 medallas de oro internacionales y le condecoraron 6 países europeos) ni del gran ceramista Daniel (el principal ceramista español de todos los tiempos). Al final de su vida este empresario participó en la puesta en marcha de la Fundación Zuloaga, donando la casa de Santiago Etxea, todos los archivos y bibliotecas familiares y su gran colección de armas y damasquinado, a la Fundación Zuloaga.

La Fundación esta dirigida por su hijo Ignacio, consultor de empresas y biznieto del pintor; su esposa, la museóloga Margarita Ruyra de Andrade, y el historiador Juan Pablo Fusi. En la Fundación Zuloaga, el fallecido Ramón Suárez ocupaba el cargo de presidente de honor. Con sede provisional en Madrid, la fundación siempre ha trabajado en la realización del catálogo razonado del autor y en la preparación de unas páginas webs que divulgan, en castellano, euskera, inglés y francés, la vida y obra de Ignacio Zuloaga y de los otros ilustres nombres de su saga. Pero lo que más tiempo y esfuerzos ocupa a la Fundación Zuloaga, es recuperar la obra diseminada por museos y por colecciones privadas. La Fundación agrupa a destacados intelectuales, periodistas, artistas, políticos de todas las tendencias y empresarios. La entidad cuenta con distintos comités operativos, uno de ellos en Estados Unidos, con sede en Nueva York.

El hijo de Ramón, Ignacio Suárez-Zuloaga, se propuso que la fundación fuese fiel al espíritu de la familia. Por ejemplo, en su carácter. «Los Zuloaga nos hemos pasado dos siglos entre el País Vasco y Madrid. No nos avergüenza ser un producto de la carretera de Burgos. Nunca hemos abandonado Eibar primero y Zumaia después. La Fundación quiere ser fiel a ese espíritu, no etnicista, sin exclusiones y abierto del arte. Somos mestizos y queremos promover el entendimiento y el encuentro por encima de las opiniones políticas», decía Ignacio. El apoyo a la independencia de los artistas y la apuesta por la innovación son otros valores del ideario de la Fundación, al igual que un determinado concepto de trascendencia del arte. Según se indica en uno de los documentos fundacionales de la entidad, «queremos reivindicar la importancia de la obra que comunica, que trata de influir, sea esta más, menos o nada figurativa. Vamos a apoyar la creación que pretenda trascender la decoración y la inversión, convirtiéndose en testigo de una época y en una fuente de influencias para otras expresiones de civilización».

Esto no significa una reivindicación de la pintura historicista o naturalista, sino una defensa de «la recuperación de la ambición del artista por conseguir admirar, emocionar o inspirar al observador. (...) La obra extraordinaria no debe dejar a nadie indiferente, siendo reconocida por todos como un depósito de civilización». Una de las líneas de acción de la fundación consiste en poner en contacto a los artistas vascos con clientes internacionales.

Labor empresarial

Suárez Zuloaga era presidente de Industrias Cima y vicepresidente de varias empresas del grupo San Miguel, y responsable de su área comercial. Industrias Cima S.A. es una de las empresas más antiguas de Asturias; nació en la segunda mitad del siglo XIX en Colloto con la fabricación y exportación de sidra a Cuba, México, Estados Unidos, Brasil y Argentina. Destacó la presencia de esta firma, tanto en la Exposición Universal de Barcelona de 1888 como en la Exposición de Buenos Aires 1910. A partir del año 1983 cesó la fabricación de sidra centrándose la actividad en la distribución, al principio con Cerveza San Miguel y posteriormente ampliando su portafolio.

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