Fallece Balbino Ayerbe, párroco de San Agustín durante más de 40 años

A. E. EIBAR.

Balbino Ayerbe (Ataun-1923), párroco de San Agustín, falleció ayer causando este hecho una enorme consternación. Balbino recorrió a principios de los setenta las calles cercanas a la estación de Eibar buscando un local para ubicar la parroquia de San Agustín que le habían encomendado a su cargo. Pero la misión parecía imposible, ya que lo más complicado en aquellos tiempos del apogeo industrial era encontrar un metro cuadrado de terreno libre. Fue ordenado sacerdote el 3 de junio de 1950 llegando a Eibar procedente de la parroquia bergaresa de Ubera, donde bautizó entre otros al pelotari Zezeaga. «Don Miguel, párroco de San Andrés, nos responsabilizó al principio de la parroquia de Pío XII en Ipurua y siete años después de la de San Agustín, pero allí no había nada. Me marcaron 10 o 12 calles y tuve que empezar de cero, aunque gracias a las madres Mercedarias pude utilizar una capilla en la calle Jardines», decía.

Cuando las esperanzas ya flaqueaban se le acercó de repente el jefe de estación. «Usted anda detrás de un local. ¿No es así? Pues aquí lo tiene». Y le señaló un almacén de pequeña velocidad de FEVE que estaba abandonado. Así, hasta hoy, en total más de 40 años. San Agustín creció después incorporando para despachos la Casa de Arbitrios que tenía la Diputación de Gipuzkoa en la misma estación, y ya posteriormente, un gran salón para actos en el espacio que ocupaba la fábrica de escopetas Ariza. Don Balbino participó en la constitución el 5 de junio de 1981 de la sección adoradora nocturna femenina. En 2007, el sacerdote recibió un homenaje. Descanse en paz.

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