Edificios industriales, dignos de exposición

El edificio de la Lambretta./
El edificio de la Lambretta.

Los edificios de Pampo, la Microfusión Alfa y la Lambretta, edificios que piden proteger | La Asociación Vasca de Patrimonio Industrial destaca la «gran expresividad» que desprenden, aunque olvida otros muchos

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

La Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP)- Industri Ondare eta Herri Laneko Euskal Elkartea (IOHLEE) sólo incluye tres edificios industriales para su protección industrial. No obstante, los vestigios con interés del pasado son notablemente superiores.

Esta entidad que vela por nuestro patrimonio escoge como áreas de interés la actual empresa Pampo, que ocupa las instalaciones que construyera en 1957 la fábrica de cerrajería Ojanguren y Marcaida (Ojmar), fundada en 1917 por Francisco Ojanguren y Domingo y Basilio Marcaide, y que se dedicó a la fabricación de pistolas automáticas comercializadas bajo la marca Benemérita. El continuo crecimiento hizo necesaria la construcción de una nueva sede, lo que se haría en 1957 en un solar entonces alejado del casco urbano. Es aquí donde se dará el paso definitivo a la fabricación de artículos de cerrajería. La nueva fábrica fue proyectada por el arquitecto Ramón de Martiarena quien resolvió la adecuación del edificio a un terreno en pendiente, con la creación de dos fachadas en curva, «ambas de gran expresividad», señalan desde AVPIOP. Este es un edificio de hormigón armado, cubierta plana, en el que las fachadas presentan un lenguaje decorativo alejado de la economía constructiva propia de los edificios industriales. Considera como elementos destacables, «el contraste de texturas entre las paredes lisas y el zócalo pétreo, la puerta en ángulo y la pureza de líneas».

También dedica una mención especial el tratamiento plástico de las fachadas donde destacan los vanos de los dos chaflanes: en el trasero, dos grandes ventanales en cada piso que coinciden con la curvatura del chaflán, en la fachada principal, un único ventanal en cada piso coincidiendo con el máximo grado de curvatura y que están cruzados por seis fajas verticales de hormigón que atraviesan toda la fachada de arriba abajo aportando gran expresividad al edificio. En 1988 Ojmar se trasladó a Elgoibar y ocupó el edificio Industrias Pampo.

Matxaria y Otaola

La zona de Otaola es la que cuenta, junto con Matxaria, con el mayor número de referentes industriales. Entre ellos reconoce AVPIOP a la Microfusión de Aluminio, fundada por la empresa Alfa, la primera cooperativa puesta en marcha, en 1920, por un grupo de trabajadores expertos en la fabricación de armas de fuego. En un principio se dedicaron a la fabricación de revólveres oscilantes y pronto alcanzaron una alta cota de mercado en el sector armero, pero la crisis del sector les afectó, como a otras empresas eibarresas, de forma que ya para 1925 empezaron a fabricar máquinas de coser alcanzando, también en esta faceta industrial, un notable éxito en pocos años. Para 1932 se abandonó por completo la fabricación de armas y, tras la Guerra Civil, se desmanteló por completo la planta y, en 1940, se fundó la marca Máquinas de Coser Alfa S.A. En pocos años copó casi por completo el mercado, ya que las fábricas europeas, y sobre todo Singer, se estaban dedicando a la fabricación de armamento. En 1953 se dió un nuevo impulso a la producción ya que se inauguró la fundición y la planta de microfusión, una fundición de precisión a la cera perdida -la primera que se implanta en España y de las primeras de Europa-, y que desarrolló tres grandes máquinas Transfer -también las primeras que en España y en Europa se utilizaron en fábricas de máquinas de coser- que mecanizaban piezas importantes que realizan un gran número de operaciones. En los años 70 la planta de microfusión había adquirido notable importancia, por lo que se planteó diversificar la producción hacia el sector del automóvil y la fundición de obras de arte.

Desde AVPIOP señalan que «el edificio que se construyó para ubicar esta nueva empresa se concibió como un elemento de representación con una imagen atrevida y dinámica, en consonancia con la nueva empresa». El encargo de obra se realizó en 1975 al arquitecto Miguel Ángel Lazpita quien proyectó un inmueble homogéneo en el que los diferentes edificios se comunican entre sí por medio de un corredor cubierto. «El bloque de oficinas se resolvió por un muro cortina acristalado de línea quebrada, una reinterpretación que desde los años veinte, se habían convertido en punta de lanza de la arquitectura fabril impulsada por el Movimiento Moderno.

El edificio de fabricación es el de mayor volumen ya que prácticamente ocupa todo el solar. Su fachada contrasta con la diafanidad del edificio de oficinas pues se resuelve en cerramientos macizos suavizados con hendiduras iluminarias y un muro macizo y pesado completamente grabado en huecorrelieve de gran calidad plástica. La modernidad de estos planteamientos constructivos convive con soluciones industriales clásicas como la cubierta que remata el edificio de producción».

Otro elemento a destacar en el conjunto fabril «es el diseño de la organización de la fábrica donde la funcionalidad y operatividad fueron los elementos que determinaron la concepción arquitectónica espacial», según AVPIOP.

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