Una discriminación positiva hacia el balonmano

Este deporte, implantado en Eibar, gracias a la labor del Arrate es un patrimonio deportivo y cultural que debe ser tratado de forma diferente

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCE

Es difícil olvidar lo que el balonmano ha dado a Eibar. Para muchas generaciones, entre las que me incluyó, fue el primer deporte que vimos en vivo y jugamos, justo en la mitad de la plaza de Unzaga. Después íbamos unos metros más arriba, a Txantxa Zelai, para jugar o ver fútbol. Su desarrollo, en todas aquellas competiciones que jugaba su equipo base, el Arrate, primero en Unzaga y después en la Universidad Laboral marcó toda una época del deporte en Eibar hasta alcanzar la División de Honor que hizo necesario llevar a cabo la construcción del polideportivo, con una cancha específica para el equipo albiazul, de cara a que pudiera perpetuarse en la élite. Aquél Arrate arrastró a los demás deportes a superarse. Y demostró, claramente, que en una localidad, con unos pocos habitantes más que ahora, se podía estar en la élite, pese a los limitados recursos que se disponían. Pero, desgraciadamente, el Arrate se vió abocado a desaparecer de la Liga Asobal, en 2010, a consecuencia de un concurso de acreedores con una deuda que le fue imposible hacer frente. En otras latitudes no hubiera desaparecido este club, pero de las cenizas surgió un Eibar Eskubaloia que ha sabido llevar en estos nuevos años una trayectoria excelente apostando por la cantera. Y es tal su dimensión, que su cantera aglutina a cerca de 370 chavales, en su mayoría naturales y vecinos de Eibar. Por ello, cuesta creer que el Eibar Eskubaloia, heredero de aquel Arrate, no cuente por su historia y trayectoria unas ayudas muy superiores a otros deportes de reciente creación y sin las dimensiones que posee el balonmano. El Eibar Eskubaloia necesita una inyección institucional para subir de categoría. Para ello, se hace preciso que el Eibar Eskubaloia, con el apoyo de los antiguos jugadores del Arrate, presentes en la última asamblea, elabore un proyecto deportivo de cara a lograr un impulso mayor para este deporte. Basta con ver el ejemplo del proyecto deportivo que cosió el Amenabar Zarautz y que le ha permitido consolidarse en la división de plata. Sigamos su ejemplo y con el apoyo institucional y de de la Fundación de la SD. Eibar -que desde que alcanzara el club armero la Primera División apoya las iniciativas del deporte local- afrontemos una justa discriminación positiva hacia el balonmano porque se lo merece, porque es un patrimonio cultural y deportivo único, porque tiene una rica cantera local y una afición que apoyará su resurgir en una categoría superior, en una ciudad además donde el balonmano ha sido su mejor embajador, incluso en Europa.