«Tenemos que conservar nuestros talleres»

En forma de unos cubos aparecen representadas las 32 empresas de Eibar, con el diseño de su fachada. / FOTOS: MIKEL ASKASIBAR
En forma de unos cubos aparecen representadas las 32 empresas de Eibar, con el diseño de su fachada. / FOTOS: MIKEL ASKASIBAR

El Museo de la Industria Armera abre la exposición sobre la reconstrucción de 32 empresas locales | Unos cubos representan lasfirmas que surgieron en Eibar tras el bombardeo de abril de 1937

A. E. EIBAR.

El Museo de la Industria Armera ha abierto la exposición sobre la reconstrucción de la red industrial eibarresa tras los bombardeos de 1937. En esta muestra se dan a conocer, por medio de 32 cubos, las empresas de Eibar que tras el bombardeo de 1937 fueron edificadas en el plazo de cuatro años, además de poder admirar su arquitectura.

El presidente del área de Cultura, Patxi Lejardi, explicó que «la ciudad de Eibar quedó totalmente destruida, pero pocos meses después, en 1938 se comenzó la construcción de muchísimos talleres y fábricas para devolver a Eibar su capacidad productiva. Gracias a la acción protagonizada por estos industriales se formó una industria floreciente y mucha riqueza para la ciudad».

Los cubos contienen en su interior un ejemplo de los productos que se fabricaban, así como el diseño del edificio proyectado por el arquitecto Raimundo Alberdi, junto a un texto del origen del taller representado en la muestra.

Los cubos de las 32 empresas están colgados del techo del museo y justo se ubican sobre la vertical de la antigua posición que ocupaban en el término municipal de Eibar, encima de un plano descriptivo de la antigua villa. Una puesta en escena que ha sido realizado por el arquitecto Mikel Aparicio y el ilustrador Martín Azpilikueta. Su objetivo es el de «servir de homenaje» a todos aquellos industriales que tras la destrucción de la ciudad «siguieron trabajando y no dejaron que Eibar perdiera su capacidad productiva», aseguró Patxi Lejardi.

La exposición consigue mostrar cómo el intervalo los años 1938 y 1942 marca un antes y un después en la arquitectura y el urbanismo de Eibar. La arquitectura industrial construida en Eibar tras la Guerra Civil se diferencia claramente de la arquitectura civil o residencial. Esta técnica de edificación, aparte de cubrir las necesidades de la empresa, representa su propia modernidad.

Surgidos de las cenizas

El surgimiento de estos talleres, algunos de ellos con procesos productivos anteriores a la guerra, convirtió a Eibar en un hervidero industrial, con la mezcla de usos tanto en la propia ciudad como en los edificios, lo que supone su signo de identidad. «La capacidad de adaptación de las empresas se trasladó también a los edificios, que debieron buscar nuevos espacios», expresó Lejardi.

Especialmente llama la atención que las empresas surgieron de las cenizas de un cruento bombardeo en abril de 1937 por parte del bando franquista al municipio armero. «Al cumplirse el aniversario del bombardeo un 25 de abril hemos querido coincidir la apertura de la exposición con esa fecha», expresó la directora del museo, Marina Barrena, el jueves en la apertura.

Algunas fueron grandes estructuras, otras de tamaño medio, y también hubo pequeñas empresas que crecieron de manera exponencial. Este empuje industrial, unido a los condicionantes orográficos, provocaron un paisaje y un modelo de ciudad-taller único, caracterizado por la mezcla de usos y la aparición de soluciones innovadoras por la imperiosa necesidad del trabajo ('biharra').

Esto le llevó a decir al arquitecto, Mikel Aparicio, que «tenemos que conservar nuestros talleres» como unos templos representativos de la industria del pasado siglo, sobre los que se produce la visita de muchas personas que realizan turismo industrial, cada día una opción más elegida. La muestra permanecerá en el museo de Portalea hasta el 2 de junio.

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