Condicionado por la celebración de dos elecciones

El presupuesto del 2019 parte con el condicionante que no entrará en vigor hasta marzo o abril, y se encontrará sometido a la celebración de la Semana Santa, de unas elecciones generales en abril y unas municipales en mayo. «¿Quién lo va a hacer en lo que queda de mandato? Tememos que nadie», decía el portavoz del PNV, Josu Mendicute. «Tras consumirse 49 días de ejercicio económico, un 13,4% del año, cuando entre en vigor como mínimo serán 15 días más, con lo que supondrán el 25% del año». Ante ello, el alcalde, Miguel de los Toyos, apuntaba que «el borrador del presupuesto lo presentamos el 28 de noviembre, el mismo mes que el Gobierno Vasco, pero siempre con el objetivo de dar respuesta a muchas iniciativas y demandas que tiene la ciudadanía. Después se ha alargado su tramitación por la negociación de las enmiendas».

El caso es que a este presupuesto le queda un margen de maniobra muy escaso. Tras las elecciones de mayo, la nueva corporación accederá al Ayuntamiento el 15 de junio. El nuevo gobierno tendrá que empezar pronto a preparar el presupuesto de 2020. En esta situación va a quedar medio año para tener ejecutado el presupuesto del 2019 y el nuevo gobierno municipal tendrá que también hacer gestiones para preparar al final de año el borrador del presupuesto del 2020.

«Para tenerlo en diciembre, hay que aprobar en noviembre, negociar en octubre, presentarlo en septiembre, y trabajarlo en verano», señalaban desde el PNV.