Eibar
Comienza la rehabilitación del edificio de Hijos de GabilondoLas obras, con 6,1 millones de inversión y 88 semanas de plazo, recuperarán la construcción histórica de 1938 y abrirán nuevos espacios públicos
El histórico edificio de Hijos de Gabilondo, en la confluencia de las calles Barakaldo y Barrena, comienza a tener una nueva vida. El Ayuntamiento ... ha anunciado la puesta en marcha de las obras de rehabilitación integral del inmueble, una actuación largamente esperada que aspira a transformar por completo el entorno de Urkizu-Barrena y a devolver a este antiguo taller su papel central en la ciudad.
El proyecto, adjudicado a la empresa Miguel Imaz S.A., cuenta con un presupuesto de 6,1 millones de euros y un plazo de ejecución de 88 semanas, por lo que la finalización de los trabajos se prevé para finales de 2026. No se trata únicamente de una reforma puntual: la actuación forma parte de la estrategia municipal de regeneración urbana, con la que el Consistorio quiere coser vacíos, recuperar patrimonio industrial y ganar espacio público de calidad. «El inicio de las obras marca un hito para la ciudad», subraya el alcalde Jon Iraola. «No se trata solo de rehabilitar un edificio emblemático, sino de reactivar una zona que durante años ha estado infrautilizada. Queremos que Hijos de Gabilondo se convierta en un motor de actividad económica, en un espacio para el emprendimiento y en un nuevo punto de encuentro para los eibarreses y eibarresas. Esta obra simboliza nuestra apuesta por un Eibar más vivo, más moderno y más humano», apuntaba.
El proyecto plantea la recuperación del volumen original de 1938 y la eliminación de las ampliaciones posteriores que se fueron añadiendo con el paso de las décadas. Esa 'limpieza' permitirá liberar fachada, ganar luz y mejorar la integración del inmueble en el paisaje urbano, al tiempo que se generan nuevas oportunidades en el espacio público.
Con la retirada de añadidos y cierres se podrán ensanchar aceras, ordenar el tráfico rodado, habilitar nuevos aparcamientos y crear zonas de esparcimiento en torno al edificio. La intervención aspira así a cambiar no solo la imagen del antiguo taller, sino también la manera de moverse y estar en el entorno de Urkizu-Barrena, tradicionalmente muy condicionado por el uso industrial.
El concejal de Urbanismo, Luis Vicente Castellanos, destaca precisamente esa dimensión urbana y social. «La recuperación de Hijos de Gabilondo va más allá del patrimonio arquitectónico. Estamos diseñando un espacio que fomente la convivencia, la sostenibilidad y la accesibilidad. Es un ejemplo de cómo el urbanismo puede transformar la vida cotidiana de los vecinos y reforzar la cohesión del municipio».
Un nuevo mirador
En el plano de calle, el proyecto dibuja dos ámbitos bien diferenciados: en el extremo este se habilitará un nuevo aparcamiento, pensado para aliviar la presión en la zona y dar servicio tanto al propio edificio como al tejido comercial cercano; en el oeste se creará una zona verde renaturalizada, con arbolado y vegetación, que actuará como espacio de transición entre el taller rehabilitado y el barrio.
Aunque la actuación ahora entra en su fase puramente constructiva, el equipo de gobierno deja clara la vocación de futuro del edificio. La intención del Ayuntamiento es que, una vez rehabilitado, Hijos de Gabilondo acoja servicios ligados al empleo, la formación y el emprendimiento, así como espacios flexibles para iniciativas económicas y sociales. En palabras del alcalde, el objetivo es que el inmueble sea «un motor de actividad económica», capaz de atraer proyectos, crear nuevas oportunidades laborales y ofrecer recursos a quienes buscan reciclarse profesionalmente o poner en marcha un negocio.
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