A batir el récord de los 200 kilos

Iñigo Jiménez busca apoyos para levantar la piedra de los 200 kilos, de cara a superar récords, en una plaza de Eibar./FÉLIX MORQUECHO
Iñigo Jiménez busca apoyos para levantar la piedra de los 200 kilos, de cara a superar récords, en una plaza de Eibar. / FÉLIX MORQUECHO

Lleva año y medio con la piedra y considera que «ha llegado el momento de superar retos» El levantador de piedra Iñigo Jiménez busca apoyos para superar las alzadas que consiguió Cortina

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

El harrijosatzaile Iñigo Jiménez se prepara para batir el récord de Eibar de levantamiento de una piedra de 200 kilos que quedó establecido hace 20 años por Dioni Cortina. «Es la único récord que hay en Eibar y tendría que levantar 201 o más kilos para superarlo». Jiménez lleva año y medio practicando la piedra, pero la organización de una prueba de este tipo cuenta con sus dificultades añadidas.

Cuenta con 23 años y es estudiante en Armeria Eskola y por la tarde trabaja en un taller de Mallabia. Desde agosto de 2017 entrena, tras salir del taller, y ahora es el momento de ponerse retos. «Los temas de fuerza siempre me han gustado», señala Iñigo.

Todo empezó ayudando a un harrijasotzaile a colocar las piedras en una exhibición. «Me dijo si me atrevía a levantar la piedra. Le dije que sí y hasta ahora».

Le gustan los antiguos levantadores, e incluso fue donde Saralegui, que tiene el récord de 319 kilos, para pedirle consejo, de cara a iniciarse en este deporte. «Aimar también me gusta, así como Jokin Eizmendi, Goenatxo (padre) quien levantaba la piedra de 200 kilos en un minuto siete veces. Me gustan los de antes. Eran muy bravos, sin duda».

Entrena cinco días a la semana, lunes y jueves con la piedra, mientras que martes, miércoles y viernes hace pesas. Entrena con Javier Valenciano y con un compañero de Ermua y recibe el apoyo de un preparador titulado en Ciencias de Deporte que «supone también un reto para él preparar a un deportista».

La ilusión por el deporte le lleva a realizar un esfuerzo casi sobrehumano. Después de estudiar y trabajar, a las seis de la tarde, se dedica a preparar las pesas para unos amigos, y después se inicia en la preparación, con las piedras, siempre con el punto de mira en ir levantando más kilos poco a poco. «Al ser mucha fuerza que desarrollas tienes que hacer tus descansos, con lo que hasta las nueve y media o diez no terminas el entrenamiento». Igualmente, este deporte tiene sus costes. «Las pesas valen su dinero, los discos, tablas y demás, igualmente, cuestan lo suyo». El caso, es que la fuerza de voluntad, mueve montañas. «Yo quiero levantar la piedra 200 kilos en casa. Quiero hacerlo en la plaza de Unzaga, o en el frontón Astelena. Tampoco quiero hacerlo en Soraluze, en Aya, o fuera de Eibar. Me daría pena tener que superar el récord fuera de Eibar», finaliza Iñigo Jiménez.

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