El Ayuntamiento obligará a la propiedad de Bolingua a que retire la tierra de Arane

El desprendimiento de tierra ha obligado al cierre de Arane con repercusiones para el tráfico.
/M.A.
El desprendimiento de tierra ha obligado al cierre de Arane con repercusiones para el tráfico. / M.A.

Da de plazo hasta este viernes y en caso contrario lo hará el Consistorio

A.E.

Responsables municipales celebrarán, hoy martes, una reunión con los propietarios de los terrenos de Bolingua, para buscar una solución al desprendimiento de tierra de su talud a la calle Arane. Desde el Ayuntamiento se pretende que se retire la tierra que ha provocado el cierre de la calle. Al tratarse de unos terrenos privados, el Ayuntamiento no puede actuar sobre la zona. Por ello, el Consistorio ordenará a la familia propietaria de la tierra desprendida a que proceda a suretirada «para este viernes».

En el caso de no hacerlo se procedería a realizar esta labor en ejecución subsidiaria. Esto supondría que sería la Administración municipal la encargada de recoger la tierra desprendida del talud y posteriormente los costes serían repercutidos a la propiedad.

Propietarios
Al desprenderse la tierra de unos terrenos privados, el Ayuntamiento busca un compromiso por parte de la propiedad para que proceda a su retirada y encargue un proyecto de estabilización de la ladera.
Tráfico
El cierre de la calle Arane imposibilita subir o bajar hacia Sansaburu y Urki, entre otras calles, acumulándose los vehículos en la N-634.
Repetición
En abril del 2018 también se produjo un desprendimiento similar.

Las fuertes y constantes lluvias de las últimas semanas originaron el desprendimiento de este talud próximo al bloque de viviendas y a pocos metros de la antigua ubicación de la empresa Jata.

El pasado 28 de enero tuvo lugar el desprendimiento de tierra y desde ese momento la carretera permanece cortada al tráfico. A lo largo de las tres últimas semanas, el cierre de la carretera ha producido retenciones en diversos puntos de la localidad.

Repercusiones

Con el paso del tiempo, las repercusiones sobre el tráfico se harán más evidentes, a raíz de una mayor acumulación de vehículos por la N-634 en los dos sentidos por no poder utilizar caminos alternativos para evitar el paso por el centro urbano. De hecho, el cierre imposibilita circular desde Sansaburu a Urtzaile en ambos sentidos.

De ahí que todo el tráfico tiene que hacerse hacia el centro urbano para poder subir o bajar hacia Sansaburu, Urki o Bista Eder, entre otras calles. Igualmente, este vial es de vital importancia para el tráfico durante la peatonalización, ya que son muchos los vehículos de la parte alta que evitan pasar por el centro utilizando el vial. Asimismo, muchos vehículos que proceden en la dirección Donostia-Bilbao acceden al vial por Urtzaile para después seguir por Bista Eder, Txantxa Zelaia hasta Juan Gisasola, evitando así pasar por el centro.

Un problema que se repite

No es la primera ocasión que ocurre este problema. En los últimos años, en momentos de fuerte temporal, se produjeron desprendimientos que obligaron también al cierre de la calle. La caída de piedras y tierra obligó a cerrar el tráfico y a encargar a una empresa que procediese a la estabilización del talud.

El pasado mes de abril también se produjo un desprendimiento en la misma zona que obligó a su cierre. Para conseguir su apertura se tuvieron que efectuar algunos trabajos dirigidos a la estabilización de la ladera, encargados a una empresa especializada. Por lo tanto, nadie duda que de nuevo estos trabajos van a tener que ser encargados a empresas especializadas.

En la última ocasión se llevó a cabo la colocación de una malla para evitar desprendimientos. Igualmente, se hizo preciso colocar un anclaje para sostener el conjunto del talud. En base al presupuesto girado por la compañía, el Ayuntamiento tuvo que hacer frente a los trabajos en ejecución subsidiaria, y asumió un coste de 6.000 euros que después fueron repercutidos al propietario.