Atrapado dos horas en un cajero de Eibar

Cajero en el que un joven permaneció dos horas dentro. / F.M.
Cajero en el que un joven permaneció dos horas dentro. / F.M.

Un eibarrés de 29 años quedó encerrado en el cajero de Kutxabank de la calle Unzaga, después de que la persiana bajara de forma inesperada

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

Un joven eibarrés vivió una singular víspera de San Juan. Ya que mientras la mayoría de los eibarreses disfrutaba del arranque de las fiestas, el tuvo que permanecer dos horas, desde las 23.10 a la 1.15, en el interior de un cajero automático.

Asier, de 29 años, tenía a dos personas por delante para sacar dinero de un cajero de Unzaga. Sobre las 23.10 horas accedió a su interior y, cuando estaba sacando el dinero, vio con incredulidad cómo la persiana de cierre rápidamente bajaba dejándolo dentro. Sus amigos se percataron de inmediato de lo ocurrido, y así comenzó un largo calvario de gestiones para conseguir su liberación. Aunque en la calle se celebraba la tamborrada, para el joven encerrado y su cuadrilla, desaparecieron los ánimos de fiesta por espacio de dos horas.

La primera gestión fue llamar a la Policía Municipal de Eibar, que se personó de inmediato. Igualmente, se llamó a los padres del joven que estaban cenando en un restaurante de Ego-gain. Seguidamente, se contactó con la Ertzaintza, que adujo que únicamente intervenían en situaciones de seguridad o en la sucesión de delitos. «Entendimos que la Ertzaintza no podía intervenir, con lo que las llamadas se hicieron a Kutxabank que avisaron a sus encargados para que abrieran la persiana, pero pasaba el tiempo y nadie venía», señalaba el padre del joven que estuvo, en todo momento, haciendo gestiones para tratar de solucionar el grave problema.

Corrían los minutos y, pese a las continuas llamadas, la persiana seguía cerrada a cal y canto con el joven en el interior. «Estábamos en contacto con él por el móvil. Le pedíamos tranquilidad», decía el padre. «Nos dijeron que el vigilante le veía tranquilo».

Después de largo tiempo, se acercó un trabajador de mantenimiento, con dos llaves de paso, pero comprobó que no eran las correctas y, a los pocos minutos, abandonó el lugar. «Esto fue lo que verdaderamente nos indignó. Esta persona apareció con unas llaves que no le servían y se marchó sin decir nada de a dónde iba o qué trataba de hacer », decía el padre del joven. Al ver que no regresaba, se decidió tomar una medida de fuerza, intentando manipular los sensores y, finalmente, a la 1.10 de la madrugada se consiguió levantar la persiana forzándola, quedando el joven libre, que salió muy indignado. Una ambulancia le atendió fuera. «Vamos a interponer una queja a Kutxabank por todo lo que ha ocurrido. Menos mal que se trataba de un chaval joven, porque una persona mayor no hubiese aguantado semejante angustia», señalaba el padre.

Por su parte, desde Kutxabank notificaron que el incidente ocurrido tenía su causa en una concatenación de fallos producidos y que desde el primer momento estuvieron en contacto con la Policía Municipal para solucionar el problema. «El vigilante detectó a una persona en el interior, efectuando una llamada a la Policía Municipal y al encargado de mantenimiento de los cierres y accesos. La persona encargada tardó 40 minutos en llegar a Eibar. Y tras comprobar que los dos mandos de apertura no funcionaban, se intentó proceder a al apertura desde la parte de arriba sin conseguirlo. Tuvo que acudir otra persona, que al llegar comprobó que se había forzado 50 centímetros la persiana, con lo que se había logrado sacar fuera al joven. Además era de noche, por lo que la respuesta es diferente a si es de día o de si se trata de una sucursal próxima a la residencia de los encargados». Desde la entidad bancaria están realizando gestiones para ponerse en contacto con el joven afectado para mostrar sus disculpas.

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