Asier Albizu: «La falta de un ecosistema tecnológico impidió que nos instaláramos en Matxaria»

El eibarrés Asier Albizu dirige Biolan, una empresa que hubiera querido instalar en Eibar./A. E.
El eibarrés Asier Albizu dirige Biolan, una empresa que hubiera querido instalar en Eibar. / A. E.

El eibarrés dirige la firma de biotecnología Biolan, dedicada al desarrollo y fabricación de biosensores, que está instalada en el parque tecnológico de Zamudio

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

El problema industrial de Eibar no es únicamente de suelo y falta de espacio. Asier Albizu, empresario de Biolan, se planteó instalar su empresa en el polígono de Matxaria, pero finalmente no lo hizo ya que el problema fue «la falta de un ecosistema tecnológico en la zona» que pudiera ayudar a la instalación de la firma. Albizu es promotor de esta firma surgida a iniciativa de dos eibarreses, de marcado perfil tecnológico, radicada en el parque Bizkaia, en Zamudio, y que se ha visto obligada a ampliar sus instalaciones para afrontar nuevos retos.

-Comenzó su trayectoria en la agencia comarcal Debemen y ahora es empresario de su propia firma Biolan.

Empresario

Trayectoria
Asier Albizu trabajó en la agencia comarcal Debemen y posteriormente fue viceconsejero de Agricultura y director de Neiker, hasta que hace diez años puso en marcha Biolan.
Biolan
Es un empresa de biotecnología, dedicado al desarrollo y fabricación de biosensores para la detección de moléculas, en el sector alimentario.

-Sí, mi primer trabajo fue en Debemen, la agencia comarcal del Bajo Deba, en donde trabajamos mucho en el desarrollo del sector primario, y en donde acometimos muchas traídas de aguas a caseríos. Posteriomente, he trabajado en la Administración como viceconsejero de Agricultura y Desarrollo Rural, y después pasé a la dirección de Neiker-Tecnalis, centro tecnológico orientado a la I+D, en los sectores agrario, alimentario y medio ambiental, hasta que en el 2009 pusimos en marcha Biolan, una empresa de biotecnología, dedicado al desarrollo y fabricación de biosensores para la detección de moléculas, en el sector alimentario.

-¿Cómo surgió Biolan?

-Se trata de una pyme tecnológica, resultado de la colaboración entre varias entidades tecnológicas, en donde actualmente trabajan 40 personas. Inicialmente, fue el también eibarrés Felipe Elexpuru el que conoció una iniciativa de investigación en la Universidad Complutense de Madrid, con el que planteamos su aplicación con la puesta en marcha de una empresa que ofrece soluciones alternativas a los métodos analíticos convencionales para la seguridad alimentaria y el control de calidad mediante el uso de biosensores electroquímicos. Después Elexpuru, promotor de las firmas eibarresas Neurtek y Hanna, se jubiló y yo decidí comprarle su participación.

-Se plantearon instalar la empresa en Eibar.

-Nos hubiera gustado instalarnos en el polígono industrial de Matxaria. Pero el problema es que el ecosistema no facilitaba la instalación. En un principio teníamos que estar en contacto con ingenierías o laboratorios que por el perfil de empresas existentes en la zona no había y sí en un Parque Tecnológico como el de Zamudio.

-¿En qué áreas trabajan?

-Biolan comenzó en este sector desde sus inicios, concretamente con el desarrollo del biosensor para detectar ácido glucónico en el año 2006. En los sucesivos años hay otros biosensores enzimáticos para la detección de moléculas de interés que son claves en el proceso de elaboración del vino, como el ácido málico, fructosa, glucosa, histamina, ácido láctico... También orientándose a los productos bajos en lactosa, deslactosados y sin lactosa, en el año 2014, nos lanzamos all Biomilk, biosensor para analizar lactosa, que posteriormente se vio fortalecida la apuesta para analizar glucosa. También trabajamos en el área de la Biosalud, a través de la detección de marcadores de enfermedades en diferentes sustratos, creando una nueva compañía, Osasen, en el campo de la salud.

-¿El mundo va hacia una mayor seguridad alimentaria?

-Se habla mucho de seguridad alimentaria, pero lo que mandan son los datos. Nosotros objetivamos los datos y determinamos si un determinado producto tiene un exceso de histamina, sulfito, lactosa... que pueden no recomendar su ingesta. Cuando trabajaba en Neiker se desataron los temas de las vacas locas, gripe aviar y otros problemas alimentarios. En ese momento, se vio la importancia de la seguridad alimentaria.

-¿De esta manera buscaron tecnología que trabajase al control de diferentes alimentos?

-Primero trabajamos en el mundo del vino, un sector muy difícil en el que se trabaja de forma estacional. Y después pasamos al pescado, logrando consolidar el proyecto con el que trabajamos con 52 países. Posteriormente, desde Biolan se decidió apostar fuertemente por nuevos sectores como la industria pesquera. Es por ello que en el año 2013 se lanzó al mercado Biofish, biosensor para analizar histamina, complementado en 2014 con el lanzamiento del biosensor para analizar sulfito en mariscos. En los próximos años desarrollaremos nuevos modelos para analizar estos parámetros, como el equipo portátil Biofish 700. Después pasamos al marisco, después al control de la leche, o la carne. Ahora, vamos a comenzar con el azúcar,el café, y también nos piden el control del cacao.

-En este mundo la tecnología será fundamental.

-La tecnología es la misma, pero los usos, costumbres, ubicación de cada empresa es diferente. Necesitamos tecnología robusta porque no es lo mismo un control determinado en Guayaquil (Ecuador), a 40 grados, o en los Pedroches, Córdoba, a 2 bajo cero en invierno. Al medir intensidades de corriente tan bajas se hacía difícil medirlo con tecnologías robustas, pero esta barrera tecnológica hemos conseguida superarla.

-¿Cuáles son los retos del futuro?

-Cómo muchos sectores la Industria 4.0 es el reto que consistirá integrar nuestros equipos a los sistemas de datos de las empresas, para mejorar los procesos, o el aprendizaje de toda la infomación que se posea. El entendimiento de químicos, electroquímicos e ingenieros tienen que hablar en el mismo idioma, sin dejar de mirar al mercado al que se debe dar respuesta a sus necesidades.