Un altar damasquinado único en el mundo

El altar damasquinado de oro y plata sobre acero negro, fue realizado por Plácido Zuloaga y se encuentra en la casa natal de Loyola./A.E.
El altar damasquinado de oro y plata sobre acero negro, fue realizado por Plácido Zuloaga y se encuentra en la casa natal de Loyola. / A.E.

Vecinos de Eibar consideran que esta pieza debería estar instalada en la ciudad La obra de Plácido Zuloaga se encuentra en la casa natal de Loyola, atracción del turismo religioso

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCEEIBAR.

Vecinos de Eibar que han visitado la casa natal de San Ignacio de Loyola claman para que el altar damasquinado de Plácido Zuloaga -padre del pintor Ignacio-, sea devuelto a nuestra ciudad, lugar en el que el artesano fabricó el conjunto artístico, de gran atracción dentro del turismo religioso.

Sin ninguna protección y ubicada en un tercer piso, junto a unas vidrieras «no recibe la atención que verdaderamente merece», en la casa natal de Loyola, según una de las cartas de queja que nos han remitido. No es la única enviada a La Mirilla, sino que en otras se aprecia también un interés por el que esta pieza pueda instalarse algún día en la parroquia de San Andrés o en el mismo santuario de Arrate.

Cabe pensar que Plácido Zuloaga llegó a fabricarla en su factoría de Kontaderokua, aunque se desconocen los motivos por los que el artesano llevó su altar a Azpeitia. Realizado en oro y plata, sobre acero negro, cuenta con una altura de 2,37 metros. Su largura es de 1,65 metros, al que se le añaden dos rosetones de 60 centímetros hasta alcanzar los 2,25 metros. Su anchura es de 1,14 metros.

En un principio estaba destinado a la habitación en la vivió y murió San Ignacio en Roma, pero después por motivos que se desconocen fue trasladada a la casa natal del santo, en Loyola.

El bajo relieve frontal de la mesa del altar nos muestra la muerte de San Ignacio y los rosetones laterales dos escenas de la vida de San Francisco de Borja, que también ocupó la misma habitación: la primera su encuentro con Ignacio al llegar a Roma, para ganar el jubileo del Año Santo de 1550, y la segunda su fallecimiento. Todos los bajorrelieves están diseñados por el artista jesuita P. Salmón.

Importantes obras

Plácido, al igual que varios miembros de la dinastía Zuloaga vio su primera luz, por motivos profesionales de su progenitor, Eusebio, en Madrid, pero se le considera inequívocamente eibarrés.

Tras completar los conocimientos adquiridos en el taller familiar, con su experiencia al servicio de la Real Armería de Madrid y con los estudios realizados junto a los mejores armeros europeos del momento, supo renovar el arte del damasquinado, perfeccionando técnica y estilo y sentando las bases de su posterior desarrollo industrial. Como artista, tal como refleja el crítico donostiarra Juan Antonio García Marco en su obra «Artistas Eibarreses 1700-1985», podemos destacar sus obras de repujado, cincelado y damasquinado que realizaba en sus talleres.

Los esmaltes fueron otro de los trabajos más sofisticados, y en las muflas que tenía instaladas en los desvanes de su residencia, casa de Kontaderokua -hoy se levanta el edificio de la calle Errebal, número 14- en donde hizo las principales piezas que se le conocen. Este altar y el sepulcro de Prim, en la catedral de Vich, se consideran como las dos piezas más importantes de arte damasquinado en España.

Justo hace cuatro años, se llevó a cabo la tarea de renovación del mausoleo que se enmarcaba en el año del bicentenario del nacimiento de Juan Prim (1814). El general y, en el momento de su muerte, presidente del Consejo de Ministros, fue el primer jefe de Gobierno español muerto en un atentado.

Entre la diversa obra de Plácido destaca también la caja fuerte del londinense Hotel Dorchester, el reloj realizado para Napoleón III por encargo de la reina Gobernadora María Cristina (1865), el jarrón encargado por Alfonso XII para el rey de Portugal (1884) y una escribanía estilo renacentista para Isabel II.

Condecoraciones

Plácido murió en 1910, habiendo obtenido numerosas medallas y premios de honor en las exposiciones internacionales a las que concurrió y siendo caballero de las órdenes de Isabel la Católica y de Carlos III, oficial de la Legión de Honor y estando en posesión de condecoraciones recibidas en Suecia, Bélgica, Austria y Portugal.

Hoy en día el principal coleccionista de la obra de Zuloaga es Nasser Khahili, que exhibió su colección en el Victoria and Albert Museum de Londres en 1997: arcones, revólveres, empuñaduras, vasos, marcos y cofres; la muestra contó con un magnífico catálogo de James Lavin: El arte y la tradición de los Zuloagas.

 

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