Alfa Aeronáutica prevé retomar la actividad el próximo 1 de agosto

La nueva Alfa tiene previsto retomar la actividad el día 31 de este mes.
/FÉLIX MORQUECHO
La nueva Alfa tiene previsto retomar la actividad el día 31 de este mes. / FÉLIX MORQUECHO

Sigue sin confirmarse la identidad del nuevo inversor que se encargará de la gestión de la firma con 70 trabajadores

A.E. EIBAR.

La nueva Alfa, que retomará la actividad de la división aeronáutica, se pondrá en marcha el día 1 de agosto, después de encontrar la garantía de apoyo de un inversor. Esta nueva sección mantendrá 70 empleados y la producción en Eibar, tal como se anunció hace unos meses, tras adoptarse un acuerdo que posibilitaba a los trabajadores que no formaban parte del proyecto recibir una indemnización superior a la ofrecida en un primer momento por la empresa.

El comité de empresa de Alfa Precision Castings (Alfa PC) anunció que, tras cumplirse la serie de compromisos solicitados, se alcanzaba un acuerdo con la administración concursal y se abandonaba una huelga indefinida que transcurrió a lo largo de seis meses.

Con dichos 70 trabajadores se tiene garantizada una continuidad en el nuevo proyecto, que reiniciará su marcha -muy posiblemente- el día 1 de agosto, retomando así la actividad en la división 'aero', la que desde un primer momento se descubrió como el área con mayor proyección y la que mejores resultados reportaba, pero que ha estado lastrada por los malos resultados de la sección de automecanizado.

El comité de empresa apunta que la división 'aero' cuenta con pedidos y clientelaEn la década de los noventa el Grupo Alfa llegó a contar con trece empresasLa liquidación y venta de sociedades es una constante en los últimos años

Desde un inicio, la división 'aero' registró el interés de distintos inversores, lo que ha posibilitado que en el proceso concursal se haya concretado una propuesta que reactive esa sección de la compañía y que lo siga haciendo en Eibar. «En 'aero' hay contratados pedidos para 20 y 30 años con clientes muy potentes», apuntaron desde el comité de Alfa PC.

De ahí que el nuevo inversor, del que por confidencialidad todavía no se conoce la identidad, aunque se rumoreaba que podría tratarse de la vasca ITP, trataba de culminar el proceso formal y poder atender a los pedidos. En un principio, se iba a llevar a cabo la liquidación total de la actual compañía y se iniciaría la selección y contratación del personal, que estaría ya activo para antes de que concluya el verano.

El comité definió como «un gran acuerdo» el pacto alcanzado con la administración concursal. No solo por la reactivación del proyecto 'aero', sino también por la «mejora importante en las indemnizaciones» conseguida para los 62 trabajadores que no tenían cabida en el nuevo planteamiento.

Muchas vicisitudes

Si hay algo que se puede valorar de la historia industrial de Alfa es su capacidad de reinvención de productos y su vitalidad para sobrevivir a circunstancias difíciles. Aunque hace tiempo que no fabrica las célebres máquinas de coser porque la actividad dejó de ser rentable a principios de la década de los noventa, la compañía más emblemática de Eibar ha tenido que diversificar sus productos y hacerse con otros nuevos para salir adelante.

Fundada en el año 1921 por un grupo de trabajadores socialistas de Eibar, Alfa se estrenó fabricando revólveres Smith&Wesson. De inmediato, las armas dieron paso a la máquina de coser, que se convertiría en su producto estrella y daría a conocer la marca por toda España y también parte del extranjero. '¡Pepe, la Alfa!', era el eslogan publicitario que se hizo popular en los años sesenta.

La entrada de Treviño

Pero llegó la crisis industrial en los años ochenta y Alfa estuvo a punto de desaparecer. Al rescate acudió el grupo Eteceta, del empresario eibarrés, Enrique Treviño, que se hizo cargo de la compañía en 1993 y puso en marcha una nueva estrategia: dejar de fabricar la máquina de coser y remodelar las instalaciones para atender sectores como la automoción, la aeronáutica, la defensa o la electrónica.

Aquello fue una decisión valiente, osada, porque hubo que invertir mucho dinero en adecuar las plantas productivas a las exigencias de otros sectores que no eran la máquina de coser. En pocos años, de las cenizas floreció un grupo de 13 empresas con ochocientos trabajadores, con negocios en la industria, el arte y los electrodomésticos, que facturaban conjuntamente 105 millones de euros, con un 'cash flow' de 15 millones.

La compañía volvía a convertirse en el motor económico de la ciudad, contribuyendo a revitalizar la actividad económica en la comarca. Volvía a ser la empresa que más empleo aportaba a Eibar y la cuarta en Gipuzkoa.

La empresa eibarresa aprovechaba incluso su experiencia en la fundición de bronce para hacer negocio con la construcción y el mantenimiento de grandes esculturas (Alfa Arte), después vendida también. Sus principales líneas de negocio se establecían en la mecanización, la estampación en frío y la microfusión de acero y aluminio, y entre sus clientes figuraban grandes marcas como Renault, General Motors, Airbus, Delphi, Zardoya-Otis. La posición de Alfa en estos negocios se veía reforzada con la adquisición de otras empresas vascas como Mallabi, Industrias Gol y Dinalo, siempre bajo la gestión de Treviño.

Nueva dirección

El equipo directivo que había capitaneado la reconversión a principios de los noventa dio paso a una nueva generación, dirigida por Ion Ander Buenetxea, dispuesta a hacer negocios también fuera de España.

La internacionalización era una de las grandes apuestas de la nueva dirección. Alfa puso en marcha una fábrica en la ciudad rumana de Brasov, Rumagol, comenzando a producir en el primer trimestre de 2009, con la fuerza que había aportado Industrias Gol, que después tuvo que ser vendida y a la que siguieron otras del grupo.

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