Adaptados a la romería del siglo XXI

Evolución. Mugi Panderoa empezó su andadura con la trikitixa y en los últimos tiempos ha ido sumando instrumentos. / FÉLIX MORQUECHO
Evolución. Mugi Panderoa empezó su andadura con la trikitixa y en los últimos tiempos ha ido sumando instrumentos. / FÉLIX MORQUECHO

El grupo Mugi Panderoa cierra una intensa temporada veraniega con 35 actuaciones en lo que va de año

FÉLIX MORQUECHO EIBAR.

«¿Y cuándo empezamos a cobrar?», pregunta una de las últimas incorporaciones de Mugi Panderoa. El grupo eibarrés dio sus primeros pasos en las fiestas de San Juan de 2014, pero en un periodo corto de tiempo ha vivido muchos cambios. Ahora cierra un verano cargado de actuaciones y son testigo de ello quienes se apuntan a todas las fiestas. Bailaron con ellos en el reciente Sagardo Eguna, y tienen cuerda para rato.

La polifacética Miren Guisasola es la única superviviente de la primera formación de un grupo que nació de forma improvisada para actuar en las txosnas de Sanjuanes. Un año después se incorporó Julen Bartolomé. «Hacíamos una romería tradicional con soinua (el acordeón diatónico que se usa en trikitixa) y pandero», recuerda la fundadora. Sin embargo, hace dos años se incorporó Alaitz Almorza con el trombón de varas y comenzaron a ver que se podían añadir otros sonidos. «En algunos barrios funcionaba muy bien, pero veíamos que para salir a una plaza nos venía bien algo más». Así, el año pasado se integraron también el bajo de Andoni López, la guitarra de Xabier Badiola y la batería de Markel Corral. «Pasamos de Tapia eta Leturia o Kupela a un tipo de romería más actual», apuntan.

Con unas edades que van de los 18 a los 25 años, el número de instrumentos hizo crecer también la frecuencia de los ensayos. En uno de los locales de la AMJE en Legarre, compartido con otras dos bandas, comenzaron a preparar un repertorio más amplio. «Antes nos juntábamos cuando había algún concierto, pero ahora ensayamos por lo menos un día a la semana».

Esa frecuencia se ha visto alterada durante el verano, temporada alta para un grupo de romerías. «Hemos estado tocando uno o dos conciertos a la semana, y alguna vez dos conciertos en el mismo día», señalan. Julen Bartolomé saca el móvil y comienza a contar. «¡35 conciertos en lo que va de año!», exclama, recordando que quedan a la vista un par que ya están en agenda.

La evolución del grupo ha llevado de temas puramente de trikitixa a otros que mezclan distintos palos. «Cada canción tiene su estilo, algunas son más rockeras, otras tienen un punto de ska... Tocamos muchos estilos distintos y según el concierto intentamos adaptarnos para llegar a todo el mundo». Lo que no les quita el sueño es crear temas propios. «Para eso ya existen otros proyectos», admiten. «Tenemos dos canciones propias, pero no lo estamos buscando. Queremos que la gente baile, reconozca las canciones y es complicado hacer que sea conocida una nuestra».

Mensajes en redes

Los conciertos de este verano les han llevado a recorrer kilómetros hasta Tudela o Santo Domingo, pero han pisado más las plazas cercanas como Bergara o Elgoibar. «En Eibar hemos tocado siete veces este año, y es especial porque nos encontramos mucha gente conocida», reconocen. De entre sus últimas actuaciones, Miren Guisasola reconoce su debilidad por Arrate, donde ofrecieron la romería del 8 de septiembre en la campa. «Fue una gozada. He estado allí desde niña, ¡cuántas veces viendo la verbena desde abajo y deseando subir al escenario a cantar! Poder estar allí arriba con toda la campa llena... Y además después nos han llegado mensajes muy bonitos en redes sociales».

Un grupo con integrantes que han nacido en el año 2000 no podía dejar de estar en internet, pero sin embargo esa no es la vía principal para conseguir conciertos. «Llegamos a través de amigos y contactos que vamos haciendo. Se habla mucho de las redes sociales pero funciona más el boca a boca, y a veces de un concierto sale otro», destacan.

La amalgama de Mugi Panderoa ha juntado en un sexteto a trikitilaris de siempre, otros en cuyo currículum aparece un grupo de ska y algún rockero impenitente. «Todo sirve para coger experiencia». Ahora, con el otoño encima saben que el ritmo de conciertos cae. «Ha sido un verano muy movido, y toca pasar el invierno en el local, preparar temas nuevos, y trabajarlos bien para ir renovando el repertorio». Empiezan a cocinarse las romerías de 2019 (aunque antes tocarán tras la comida solidaria que se celebra el día 20 en Unzaga).

 

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