Irati Iciar (Responsable de los Cursos de Verano de la UEU): «Este año la UEU ha ofertado un menor número de cursos pero mejor pensados»

Irati Iciar se muestra contenta con los cursos de la UEU./
Irati Iciar se muestra contenta con los cursos de la UEU.

En su sede de Eibar, del Palacio de Markeskua, se han ofertado este verano un total de quince cursos

B.A.

El Palacio Markeskua de Eibar, sede central de la Udako Euskal Unibertsitatea-UEU desde el año 2000, ha cerrado con gran éxito una nueva edición de sus Cursos de Verano. En una primera valoración sus responsables se mostraron muy satisfechos por la respuesta y el grado de aceptación que han tenido las distintas materias impartidas, según explicó la responsable de la UEU Irati Iciar. En la sede eibarresa, que ha estado funcionando del 30 de junio al 1 de julio y del 11 al 15 de de este mes, se han impartido este verano cursos tan diversos e interesantes como, por ejemplo, los relacionados con la arquitectura, la informática, el euskera o varios sobre ciencia. En total la sede eibarresa ha acogido quince de los treinta Cursos de verano de la Udako Euskal Unibertsitatea-UEU.

-Los cursos de verano de la UEU acaban de finalizar. ¿Podría realizar una primera valoración?

-Todavía no hemos sacado todos los datos estadísticos, pero en general la valoración es muy, muy, positiva. Todo ello porque el reto de este año era ofertar menos cantidad de cursos pero bien pensados y bien medidos. Sobre todo hemos trabajado con la idea de la diversidad y, por eso también, hemos tenido cursos en Bilbao, en Noain, en Getaria y en Hondarribia.

-¿Diversidad en los contenidos y en los formatos?

-En los contenidos por supuesto, pero este año la diversidad también ha llegado a los formatos de los cursos. Y esto nos ha traído más trabajo a la hora de coordinarlo todo bien para que no se nos escape nada. Y lo de ofertar menos cursos este año ha sido por eso. Este año han sido treinta en vez de los cuarenta de otros años. Pero estos treinta sí que han sido bien medidos y bien pensados, sobre todo, pensando en la sede de Pamplona para acertar qué curso podíamos ofertar allí, pensando en que acudieran los navarros. Y en Baiona hemos hecho lo mismo. Hemos ofrecido cursos específicos para que acudieran los de Iparralde. Si hemos tenido cursos tanto en Pamplona como en Baiona ha sido porque nuestro interés era que se acercara la gente del lugar. El objetivo era que acudieran los euskaldunes de esos sitios que también tienen una problemática propia con el idioma y con la formación. Pero aún así, y como ya ocurre desde hace años, el punto fuerte de los Cursos de Verano ha estado en Eibar, en Markeskua.

-¿Y en cuanto al formato?

-Ha habido cursos de un día, cursos de tres días... Hemos tenido también jornadas y congresos. Y aquí volvemos a hablar de una de las características más importantes de los Cursos de Verano de UEU: la diversidad. Todos los años la oferta es nueva, completamente renovada, y esto también nos permite acercarnos, como ya he dicho, a los euskaldunes propios de Nafarroa o de Iparralde, por ejemplo, pero también a los de aquí o a los profesionales o estudiantes que tengan interés de aprender en verano y en euskera, claro.

-Es, por tanto, otra manera de estudiar.

-Desde hace ya unos años hemos visto que los congresos o la jornadas se adecuan muy bien a la época estival, por lo que este año hemos organizado siete congresos o jornadas de distintas temáticas y formatos. Los demás han sido cursos.

-¿Cuánta gente ha acudido este año a los cursos en las distintas sedes?

-Más o menos, y sin haber sacado todavía todos los datos estadísticos, hemos tenido unas quinientas sesenta matrículas, a lo que hay que sumar unos ciento veinte profesores o ponentes. Este año ha sido muy exitoso desde este punto de vista. Pero para nosotros el éxito en sí son las valoraciones de los que han participado. Y ahora estamos precisamente revisando y mirando las valoraciones y, por lo que hemos visto hasta ahora, parece que ha ido todo bien.

-¿Qué están viendo en esas valoraciones que van llegando?

-Hay un poco de todo. Porque además de esas hojas de valoración que rellenan los alumnos también tenemos en cuenta la valoración que hay delante nuestro, cuando ves a los alumnos pasar, cuando ves que están tomando café todos juntos... Esto también es muy positivo, no nos podemos quejar, porque se crea un buen ambiente. Y siempre hay un margen de mejora, en algunos casos de aspectos técnicos dentro del mismo funcionamiento de los cursos, pero también en los aspectos académicos que es lo que a nosotros más nos importa. Y aquí nos interesa mucho conocer, de cara al futuro, en qué cuestiones los alumnos quieren profundizar más. Esto nos dará pistas, sobre todo, para la siguiente edición.

-¿Tienen un alumno tipo?

-Generalmente suelen ser profesionales. Pero si hiciéramos una fotogafía del alumno medio esta sería la de una mujer, guipuzcoana, de unos treinta o treinta y cinco años, profesional, y a veces profesora, con titulación universitaria. Pero según la temática de las jornadas o de los cursos suele ir variando el perfil. Por ejemplo, dentro de las jornadas sobre las matemáticas muchos de los alumnos eran estudiantes de doctorado o de postgrado que están investigando sobre el tema. Pero en otros cursos, por ejemplo, sólo han acudido profesores.

-¿Qué curso ha tenido más aceptación este año?

-Si tenemos en cuenta el número de matrículas ha sido uno que hemos ofertado en Iruña sobre transexualidad en niños y niñas. Ha sido un curso de un día entero en el que han participado cincuenta personas cuando lo normal suele rondar la veintena. En sí, nos interesan más los grupos pequeños, cuando llegamos a los veinte alumnos matriculados solemos cerrar, pero este ha sido un hecho puntual por el tema, que está tan en boga hoy en día, y porque al profesor no le importaba.

 

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