Iban Urizar: «'Amorante' es un cajón desastre que guarda cinco postales musicales»

Iban Urizar con el harmonium que utiliza en sus conciertos./
Iban Urizar con el harmonium que utiliza en sus conciertos.

El músico elgoibarrés presenta en San Sebastián un primer trabajo con su personal visión de lo que define como 'herri musika'

AITOR ZABALA

La librería Garoa de San Sebastián es el espacio elegido para la presentación de 'Amorante', un proyecto musical detrás del que se esconde la figura del elgoibarrés Iban Urizar y que hoy ve la luz con cinco canciones ('Oroimen fruitu', 'Dorre baten gordetakoa', 'Dogma', 'Oiloarena' y 'Otoi'). La paredes de la librería, sus vitrinas y baldas atestadas de libros servirán de marco a la puesta de largo de un proyecto en el que la música comparte protagonismo con otras modalidades artísticas, como el dibujo, la serigrafía o el origami, una técnica japonesa de la realización de diferentes figuras a partir de pliegues de papel. La presentación tendrá lugar a las 19.30.

-El eclecticismo de 'Amorante' queda de manifiesto en su música, con referencias a estilos y folclores que trasladan al oyente a distintos rincones del mundo.

-No sé si definirlo como ecléctico. Diría que lo que hago es 'herri musika' o música popular pero interpretada sin hacerla pasar antes por el tamiz de la música anglosajona. De hecho, en este trabajo he intentado escapar de la hegemonía de lo anglosajón tanto en la elección del idioma en el que interpreto las canciones como musicalmente hablando. Me siento atraído por las manifestaciones musicales tradicionales de diferentes culturas. Soy musicólogo y, al final, termino recibiendo influencias de todo lo que voy viendo y oyendo. Estas circunstancias, unidas a mis gustos, a mi trayectoria en el campo de la improvisación libre y de la música experimental, marcan una serie de rutas que han terminado convergiendo en este cajón de sastre que es 'Amorante'.

-Esa apuesta por la combinación de estilos que da forma a este trabajo queda de manifiesto incluso en la presentación física de la propia obra.

-Lo cierto es que el disco como tal no existe. La parte física es, en realidad, un conjunto de cinco postales, una por canción, que va incluido en un sobre que se podrá adquirir únicamente en los conciertos que voy a ir ofreciendo. Para acceder a las canciones habrá que entrar en la tienda de música on-líne Bandamp y hacer uso de los códigos que acompañan al sobre para descargarlas. Es, en realidad, una obra de arte realizada a cuatro manos. Josune Galarza ha fabricado el papel al que, luego, Rafa Rodrigo ha dado forma utilizando la técnica japonesa del origami. Finalmente, en su interior se han incluido cinco postales, una por canción, con serigrafías y dibujos de Alaitz Alberdi y Joseba Arrizabalaga. Yo las defino como postales sonoras.

-'Amorante' se estrena con cinco canciones. ¿Existe un hilo conductor en los temas que trata?

-Son temas independientes. El nexo de unión podría ser que son temas costumbristas, incluso feistas en un sentido amplio de la palabra. Veo mis canciones como historias pequeñas que hablan de cosas grandes.

-¿Considera que el gran público está preparado para asumir su concepto de 'herri musika'?

-Yo lo veo como un trabajo que no requiere un esfuerzo desmedido para ser entendido pero sí una escucha profunda. El productor Xabier Erkizia ha hecho una edición muy precisa, que podría definir casi como quirúrgica. Pese a ser canciones de 'herri musika', el tratamiento de sonido es más para escucharlo con cascos y en la intimidad que para oírlo a todo volumen. Donde mejor se puede comprender qué es lo que persigo es en los concierto en directo. Ahí muestro lo que hago, lo que quiero ofrecer y creo que se entiende mejor lo que quiero expresar.

-¿Cuáles son los objetivos de Iban Urizar de cara al más inmediato futuro?

-El principal, tocar, porque disfruto muchísimo tocando en directo. Además, quiero seguir por esta línea de trabajo, publicando nuevas postales a medida que vayan tomando forma. No quiero estar atado a la tiranía del disco, atenazado por la necesidad de componer un número determinado de canciones en un plazo prefijado para, al fin y al cabo, tratar de mantenerse dentro de una rueda en la que no estoy nada interesado. Ya tengo dos canciones casi listas y pronto estarán a disposición de la gente en forma de nuevas postales sonoras.

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