Maite Arroitajauregi (Mursego): «Creo que en 'Amama' la música ayuda a realzar la estética de las imágenes»

Maite Arroitajauregi, con el cartel de la película, en la puerta de su academia en Errebal.
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Maite Arroitajauregi, con el cartel de la película, en la puerta de su academia en Errebal.

La violonchelista eibarresa es la autora de la música en la película 'Amama' que regresa a la cartelera del Coliseo desde mañana

FÉLIX MORQUECHO

El cine vasco va ganando prestigio en los últimos años y el pasado Festival de San Sebastián incluyó en su sección oficial la cinta 'Amama', un trabajo del realizador bergarés Asier Altuna. La película llenó la sala del Coliseo el pasado fin de semana y desde mañana hasta el lunes se podrá ver de nuevo en versión original en euskera o doblada al castellano, según la sesión. Lo que no necesita doblaje es la banda sonora, que lleva la firma eibarresa de Mursego, el proyecto musical de Maite Arroitajauregi (Eibar, 1977). La violonchelista se embarcó en el proyecto para formar equipo con Javi Pez, pero además interpreta un pequeño papel.

-No es su primer trabajo en el cine porque había hecho música para cortos, pero tampoco es el primer largo.

-No, en realidad había hecho música para 'Emak Bakia', que también es un largometraje, y luego 'Invisible' de Víctor Iriarte, que si bien no fue proyectada en salas comerciales estuvo en varios festivales.

-Pero 'Amama' ha sido muy diferente.

-Sí. Fue elegida para la sección oficial del Zinemaldia, es algo que sabía desde antes de verano y que le ha dado mucha repercusión.

-¿Cómo llega la propuesta de hacer la música para una película?

-El director Asier Altuna me conoció con el segundo disco, 'Bi', y lo había escuchado mucho, con la familia, etcétera. Le gustaba mucho lo que hacía y como Euskal Herria es pequeño en alguna ocasión coincides. Él tiene muchos amigos en Eibar, empezamos a hablar y antes de que empezara a rodar ya tenía en mente que la música fuera mía y que yo apareciera y tuviera un pequeño personaje.

-¿Cómo le convenció?

-Me llamó en un momento en el que estaba súper liada pero me atraía mucho la idea de trabajar con Javi Pez, que ha hecho la banda sonora de todas sus películas. Ahí me empezó a tentar la idea.

-Y empezó el trabajo.

-Sí, en verano del año pasado ya empezamos a quedar, a coger apuntes... Luego, de lo que te cuenta a lo que se rueda y a lo que ves finalmente va un mundo, pero así empecé a hacer las primeras pruebas. Después de eso lo primero que se rueda es el tráiler, y esa música es lo primero que hicimos.

-¿Por qué apostó Asier Altuna por su música?

-Él dice que el chelo y mi forma de ejecutarlo es una unión entre tradición y modernidad, y es verdad que el chelo tiene esos registros. Yo puedo tocar con el arco, tocar melodías, tocar música clásica... o puedo darle la vuelta al arco, hacer ruidos e ir a algo más experimental, menos ortodoxo.

-A la hora de componer la música para una película, ¿en qué se basa?

-Primero tenemos las ideas que nos transmiten, leemos el guión, nos van pasando imágenes... Empezamos con eso y luego ya vienen las bobinas. Empezamos por la uno y vemos todas las imágenes. Dimos un montón de vueltas, componíamos algo, probábamos y ha habido mucho ensayo y error.

-¿Y mucho trabajo?

-Sí. Yo estoy muy mal acostumbrada a hacer cosas y que me digan «uy, qué bonito». En un corto por ejemplo es normal que den por bueno lo que yo mando, pero estas eran unas circunstancias distintas. Y yo tengo muy mala leche, menos mal que a Javi Pez le llaman también Javi Paz, por algo será.

-¿Cambió mucho su idea?

-Yo tendía más a lo experimental. Venía de oír la película 'Under the skin' con música de Mica Levi, algo muy experimental que a mi me encantaba, pero es verdad que al final te tienes que ceñir a las imágenes y el que manda es el director.

-¿Cuándo llegó a ver el resultado final?

-Se hizo un pase para el equipo quince días antes de Zinemaldia. Ahí vi una evolución clara desde los primeros montajes, porque lo primero habían sido dos horas y pico.

-¿Qué sensación le produjo?

-Me gustó mucho cómo se oía la música en un equipo así, en la sala. Y me ha gustado también la evolución que ha tenido la película viendo el trabajo desde dentro. Estéticamente es una película muy potente y creo que la música le ha ayudado.

-¿Qué papel juega la música en la película?

-Pues conforme me voy haciendo mayor y voy viendo más cine, cada vez me gustan más las películas sin música.

-¿Y eso? ¿tira piedras contra su tejado?

-Sí, las películas que más me han impactado en el último Zinemaldia tienen sonido real y cero música. Se dice que muchas veces se abusa de la música en el cine, incluso hasta plantearse el mejorar escenas con la música, y eso no puede ser.

-En el caso de 'Amama'...

-Es una película con poca palabra, con una carga estética muy importante y creo que la música ayuda a realzar la estética de esas imágenes.

-¿Fue todo un reto?

-Sí, es algo que cogí con muchas ganas, estando muy ocupada, y sabiendo que no es algo que vas a acabar en un mes. Al final fueron tres meses de trabajo, una locura, y con un niño pequeño, y sin dejar de dar clases... Aunque la maquinaria para componer para la película o para preparar las clases es parecida, tienes que dejar volar la imaginación.

-¿Qué le ha dejado 'Amama'?

-La primera sensación fueron 1.800 personas en el Kursaal viendo la película. Hubo críticas buenas y no tan buenas, pero críticas; o sea, que se ha hablado mucho de la película.

-¿Se ha sorprendido mucha gente?

-El lunes el niño se me enfadó porque en pocos metros me paró un montón de gente por la calle. Eso está guay. Además es un rollo muy mediático porque aparezco en la película.

-¿Le costó mucho actuar?

-La última escena no, porque estoy tocando y ahí era yo misma. En el resto, soy la compañera de piso de la protagonista y tenía dos frases. No es que fuera difícil, pero tenías que estar atenta a muchas cosas y ahí sí que me veía fuera de mi medio. Bueno, no tan fuera.

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