La rehabilitación del barrio de Txonta será apoyada por el Ayuntamiento

El primer estudio de rehabilitación contempla la construcción de ascensores y reformas./
El primer estudio de rehabilitación contempla la construcción de ascensores y reformas.

Contaría con planes de instalación de ascensores y aislamiento térmico. El día 29 se presentará a los vecinos un estudio para conocer el grado de apoyo con que contaría llevar a cabo estos proyectos

ALBERTO ECHALUCE

El Ayuntamiento presentará a los vecinos de Txonta un estudio de rehabilitación sostenible tendente a conseguir una mayor eficiencia energética y de instalación de nuevos ascensores, en las viviendas que no serán objeto de derribo, después de aprobarse en el Plan General de Ordenación Urbana un proyecto destinado a la regeneración del barrio con la edificación de 500 viviendas.

DATOSNúmeros. Se plantea llevar a cabo la remodelación sobre los números 44, 46, 48, 50 y 52, comprendidos en una primera zona. En la segunda área se abordarían los números 36, 38, 40 y 42, para después pasar a los números 25, 27 y 29 y finalizar con el número 17.

Planes. La rehabilitación comprendería la instalación de nuevos ascensores y envolventes en fachadas y cubiertas para posibillitar mayor eficiencia energética.

El estudio de rehabilitación será presentado el día 29 de enero a los propios vecinos para conocer sus impresiones a este proyecto.

La rehabilitación de Txonta contempla llevar a cabo diversas soluciones relacionadas con la mejora del aislamiento térmico exterior y la instalación de ascensores.

En concreto, el barrio se ha dividido en cuatro zonas, en base a los puntos en común, según las tipologías de vivienda.

Los puntos que se piensa abordar será sobre los números, 44,46, 48, 50 y 52, dentro de una primera zona. En este bloque cada portal dispone de planta baja y cuatro pisos, con dos manos de viviendas, los cuales tienen su acceso desde la calle Txonta, salvo los dos últimos portales 52 y 50. La planta baja se encuentra ocupada por locales comerciales, a excepción del portal 50 que tiene habilitadas dos viviendas en ese nivel. La opción que se podría barajar es la construcción de un ascensor, en el lugar que ahora ocupa la escalera y construir una nueva. En el número 52 se plantearía un ascensor adosado a la fachada.

Después, una segunda, abarca los números 36, 38, 40 y 42, para después pasar a los números 25, 27 y 29 y finalizar con el número 17. En todos ellos, «se quieren adoptar soluciones homogéneas que aporten valor a los conjuntos arquitectónicos y que solucionen todas las diferencias de cota desde el acceso al portal y hasta la puerta de todas las viviendas».

En cuanto al primer proyecto de aislamiento térmico exterior, en base a las encuestas se evidenciaba que los problemas que más preocupaban a los vecinos «eran la sensación térmica de frío en contacto con la fachada y con el suelo de la planta primera contra los locales comerciales». A esto se le añaden otras problemáticas relacionadas con humedades y condensaciones en fachada que producen mohos y manchas negras. Para ello, se propone el aislamiento de las fachadas hacia la calle, cubierta y suelo de la planta primera.

Otro de los problemas que se trata de resolver es el relativo a la instalación de ascensores, uno de los aspectos que más preocupaban a los vecinos, aunque se considera muy importante el cumplimiento de la accesibilidad durante todo el recorrido hasta llegar a él. Para ello, se requiere llevar a cabo todo un estudio pormenorizado para cada portal que baraje las diferentes posibilidades: ascensor interior, adosado en fachada, ocupación de patios, ejecución de una nueva escalera, así como su implicación de las ocupaciones sobre espacios públicos (aceras, jardines, nueva cota de acceso a portal).

Resolver deficiencias

Este conjunto de viviendas que fueron edificadas, en los años 40 y 60 del pasado siglo, cuenta con importantes carencias, sobre todo en lo que se refiere a accesibilidad y eficiencia energética.

De hecho, antes de la realización de los proyectos se realizó una encuesta, en el que se determinó que un 50 por ciento de las viviendas de Txonta contaban con un índice bajo de confort y un 50 por ciento con índice medio. Estos datos contrastaban con los que tenía Eibar, sobre un 34 por ciento de índice alto. Pese a que se llevaron a cabo también importantes reformas en fachadas y cubiertas, no fueron dotadas con aislamiento y aunque muchos cuentan con instalación de suministro de gas, en muy pocos se ha abordado la renovación de la instalación eléctrica.

Entre otras particularidades de este barrio estaban también que de cada seis viviendas una se encuentra desocupada, casi el triple que en el resto de Euskadi. Además, un 10 por ciento de los vecinos llevan más de 50 años residiendo en esta zona. Ante esas problemáticas, el Ayuntamiento planteó la rehabilitación integral del barrio con la construcción de 1.000 viviendas que contó con la oposición de una parte de los vecinos, con lo que se inició un proceso participativo, a través de la Mesa de Txonta, por medio del cual se aprobó con el apoyo de todos los grupos la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, para la inclusión de 500 viviendas dentro del planeamiento urbano, al quedar en suspenso el anterior proyecto.

Dentro del ámbito residencial, un mínimo del 40% de aquellas viviendas deberán ser VPO de régimen general, además de otras 35 destinadas a los realojos.

El resto de viviendas sobre las que se quiere mantener se plantea su rehabilitación. Con respecto a las empresas del barrio se plantea su traslado a Matxaria.

 

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