«El pasado industrial eibarrés está sostenido por las mujeres, pese a no estar reconocido»

«El pasado industrial eibarrés está sostenido por las mujeres, pese a no estar reconocido»

Un trabajo trata de visibilizar la imprescidible aportación femenina al mundo de los oficios en Eibar. «Las eibarresas quieren que se asuma la importancia de su labor en trabajos muchas veces sumergidos»

ALBERTO ECHALUCE

Las mujeres han desplegado múltiples actividades a lo largo de su historia en Gibar. No sólo en casa, sino que en fábricas y talleres han desarrollado sus oficios, ligados preferentemente a la industria y al comercio. Ahora, desde el Ayuntamiento, con la ayuda de Andretxea, tres mujeres investigadoreas, Luz Maceira, Zaida Fernández y Savina Lafita han comenzado a realizar un estudio que recibe el nombre de 'Mapa de las huellas de las mujer en la industrialización de Eibar'. Las autoras de este trabajo señalan que «sin las mujeres, Eibar no sería lo que es» y, en ese sentido, con este proyecto se quiere indagar y reconstruir la memoria de las mujeres en y durante el proceso de industrialización en Eibar en el siglo XX, para visibilizar tanto sus aportaciones y experiencias -sus huellas- en dicho proceso, como los rastros del devenir económico-laboral, industrial y urbano del pueblo.

El estudio busca hacer una aportación a la historia local. «Además, las mujeres de aquí quieren ser reconocidas. Quieren entender -y que la gente entienda- cómo el pasado industrial está sostenido por mujeres que han estado dentro pero también, fuera de las fábricas, sostenido por trabajos infinitos y sumergidos. Quieren que se asuma la importancia del trabajo femenino y que se reconozcan situaciones injustas que había en éste -y cuyos efectos todavía perduran-. Esto constituye una especie de denuncia y de reparación. Pero también quieren que se conozca que «había mujeres que trabajan por la igualdad y que participaban activamente para cambiar la sociedad», explican.

De hecho, revisar la experiencia pasada sirve para aprender de ella y para impulsar cambios, siendo este otro de los objetivos del proyecto. «Queremos construir el relato de las mujeres sobre sus huellas en el proceso de industrialización. Y esto sólo tiene sentido si lo hacen ellas. Hemos pedido a este colectivo de mujeres, que trabajaron o vivieron aquí y que experimentaron ese proceso, que nos cuenten sus recuerdos, que vean si los comparten o no o cómo se complementan mutuamente distintas versiones, pero sobre todo, que nos digan qué significó para ellas y para el pueblo», señalan las investigadoras, Luz, Zaida y Savina.

Recoger relatos

En este momento, los datos históricos se pueden obtener de varios documentos, pero entender y comprender qué significan las experiencias vividas durante esa etapa, es algo que se trabaja de manera colectiva, por lo que la participación de las mujeres de Eibar se considera «fundamental». Esto requiere la implicación de todas, de las que han trabajado o vivido aquí, pero también de otras foráneas o más jóvenes que quieren aprender de esa experiencia y ayudar a entenderla como algo valioso para la sociedad eibarresa. Así, se han celebrado reuniones en Andretxea y, para el día 14 de enero, se programa una nueva reunión en el hogar del jubilado de Unzaga, para conocer nuevas vivencias.

Hay que partir de la base de que en Eibar, al igual que ha ocurrido en otras localidades industriales, las mujeres, aunque participaron con su trabajo en el desarrollo industrial del pueblo, su actividad no estuvo igual de reconocida que la de los hombres. Eso tiene que ver con procesos históricos relacionados con la instalación de un modelo económico y de género que se servían mutuamente. «Ese modelo pretendía apartar a las mujeres de las fábricas para recluirlas en sus casas, cuando en realidad tradicionalmente ya habían trabajado en los talleres y lo siguieron haciendo», expresan.

Incluso, muchas de estas mujeres que trabajaron muchos años y largas horas hoy ni siquiera cobran una pensión, tal como relata sobre algunas de sus compañeras una mujer que trabajó en la cadena de montaje de la fábrica de bicicletas Beístegui Hermanos (BH). «Yo disfruto de una pensión por mis 20 años de trabajo, pero muchas que trabajaron no tienen nada. A mí incluso, después de trabajar, me mandaban a entregar las flores al ganador de las pruebas ciclistas celebradas en Eibar».

Diferente regulación

Las mujeres en general, y las de Eibar en particular, siempre han trabajado, tanto fuera como dentro de casa. Sin embargo, no se ha hecho visible. A lo largo de la historia ha habido distintas maneras de organizar el trabajo y la producción de las comunidades y las mujeres nunca han estado excluidas de ellos. «Ciertamente, ha habido en distintos momentos algunos espacios o actividades laborales en los que se ha prohibido o limitado la participación femenina debido a razones ideológicas del régimen político y social en turno. En Eibar hubo maestras armeras en siglos pasados y, en el XVIII, fueron expulsadas de esa actividad. Ya en el siglo XX, durante la dictadura, el trabajo de las mujeres se vio seriamente afectado. Esto no significa que las mujeres dejaran de ser parte del mercado laboral, lo eran. Con mayores obstáculos y peores condiciones, con más o menos reconocimiento, en un mercado sumergido o formal, pero han estado siempre insertas en éste», expresan las autoras del estudio.

En cocinas y salones

Todas las actividades que han desarrollado las mujeres a lo largo del proceso de industrialización han sido de gran importancia. Se sabe que hay oficios o fábricas donde han predominado las mujeres, pero este trabajo pretende reconocer y subrayar lo significativo de los muchos trabajos y oficios desempeñados por las mujeres para el desarrollo de la industria local. «Ésta se sostenía a través de actividades en la fábrica misma, pero también en las casas: pequeños y grandes talleres instalados en cocinas o salones de muchas casas son parte de esa actividad industrial», explican.

La industrialización no se puede entender sin flujos económicos provenientes de distintas actividades ni sin una red de servicios de vivienda, alimentación, comercio y de cuidados de y para la vida. Las mujeres de Eibar han estado en todas ellas. A lo largo del proyecto se podrán identificar y caracterizar mejor los diversos oficios y trabajos particulares de las eibarresas.

De forma participativa

El trabajo ha empezado a ponerse en marcha de forma participativa, con uno o varios grupos para trabajar en lo que se llaman «sesiones del recuerdo colectivo», donde lo que se hace es hablar sobre el pasado; cómo se vivía -y se trabajaba, en este caso-, sobre lo que se aprende o se piensa ahora de todo ese proceso de industralización en el que las mujeres participaron activamente. «A veces recurrimos a una foto, una historia, un mapa, una pregunta, una visita al museo o al pueblo mismo para ayudar a la puesta en común de esos recuerdos y hablar de su sentido», señala Luz, Zaida y Savina.

Las sesiones son abiertas. Para ello, se hacen entrevistas, además del trabajo de archivo, análisis de publicaciones y otros materiales. «Todo lo que la ciudadanía pueda aportar enriquecerá nuestro estudio. Anécdotas, fotos o documentos -contratos laborales, recibos de pago, pasquines de mítines- y un largo etcétera pueden ser útiles para identificar aspectos de las huellas de las mujeres en el proceso de industrialización de Eibar».

Se difundirán a partir de diversos medios: paneles informativos, redes sociales, mail. En principio, por ahora sólo se prevé hacer un documento y será el Ayuntamiento quien se encargue de publicarlo, si así lo decide. «Durante el desarrollo del proyecto, las mujeres y el área de Igualdad del Ayuntamiento podrán proponer y decidir la mejor vía para compartir su relato sobre las huellas de las mujeres; puede ser un libro u otro medio. las opciones pueden ser múltiples y se definirán más adelante», comentaron Maceira, Fernández y Lafita.

El proyecto de las huellas se ha acometido en Basauri, Ondarroa, Ermua y Errenteria, aunque en cada municipio ha tomado una forma y desarrollo diferentes y han variado tanto los temas centrales como algunas cuestiones metodológicas y el producto final.

Todo ello ha desembocado que en Basauri haya placas conmemorativas de las huellas de las mujeres colocadas en todo el municipio y se pueden realizar itinerarios; en Ondarroa se cuenta con materiales didácticos para los colegios; en Ermua se ha realizado una exposición itinerante; y en Errenteria, una publicación.

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