«Los límites en clase se deben poner con autoridad y sin autoritarismo»

«Los límites en clase se deben poner con autoridad y sin autoritarismo»

«Muchas veces el adolescente entra en una lucha negativa para arremeter contra toda disciplina»

A.E.EIBAR.

La Udako Euskal Unibertsitartea (UEU) ha abordado en un curso la temática 'Trabajar las relaciones entre los adolescentes y los profesores: mejorar el ambiente de clase', a cargo de la profesora y psicóloga Izar Arregui, que señala que «en clase hay que poner límites, pero que sea desde la autoridad y no desde el autoritarismo. Esto es, los alumnos tienen que estar en silencio pero no porque lo diga yo, sino porque si no están en silencio no puedo dar la clase», expresó Izar Arregui en el curso.

-¿Cuáles son los objetivos del curso impartido en la UEU?

-Principalmente, cómo mejorar la relación entre los jóvenes y los profesores y profundizar en los siguientes ámbitos: por una parte, comprender a los jóvenes, en qué fase evolutiva están, pero no sólo a los jóvenes, porque ellos no viven solos, sino también a sus familias y a los profesores, ver en qué momento nos encontramos nosotros. Por ejemplo, es muy diferente que el profesor tenga 24 años y sus alumnos 16 o que el profesor tenga 44 años. También tiene influencia la cuestión de si los profesores tienen hijos. Si yo, como profesora, no tengo en cuenta dónde estoy, no comprenderé a los jóvenes. Muchas veces el adolescente entra en una espiral de lucha vengativa arremetiendo contra la disciplina que representa el profesor, y yo creo que la clave está en el hecho de cómo se sienten los profesores ante esta situación. En lugar de evitar este enfrentamiento o plantear la cuestión de otra manera, la mayoría de las veces los profesores también entran en la misma espiral: '¿no has hecho los trabajos?' Comportamiento inadecuado. 'Me salto las clases'. ¿Que no vas a clase?, entonces tienes un suspenso. De esta manera alimentamos una rueda que crea distanciamiento entre el profesor y el alumno.

-¿Es conveniente esta lucha vengativa?

-Sí, sería por ejemplo tener este comportamiento: yo no hago nada más y pongo en tu contra a toda la clase. Como profesor no te sientes cuestionado, pero sientes impotencia y tristeza y piensas 'a ver si las clases se terminan ya y me voy de vacaciones'. Tener que llegar a eso es lo peor. Pero trabajando con adolescentes, tenemos que tener en cuenta que tarde o temprano siempre llegaremos a ese momento. Y ahí es cuando en vez de centrarnos en los jóvenes, tenemos que ver cómo nos sentimos nosotros ante esa situación para poder darle vuelta, esto es, llegar a poder pensar 'tú mereces tener un profesor y yo quiero serlo'. Hay que poner límites pero que sea desde la autoridad y no desde el autoritarismo. Esto es, tienen que estar en silencio pero no porque lo diga yo, sino porque si no están en silencio no puedo dar la clase.

-¿Por qué es tan difícil la adolescencia?

-Principalmente por esta idea: no soy un niño, no soy adulto, ¿quién soy yo? Soy lo que otros creen que soy. Si me visto como una hippy, soy hippy, si me visto como una punky, soy punky... La imagen tiene mucha importancia en esta sociedad y más en la adolescencia. Intentan buscar su propia identidad y según cómo sean vistos por los demás, los jóvenes se sienten así. Al mismo tiempo, quieren entrar en el mundo de los adultos, criticando a éstos y quieren que los profesores sean como su madre o su padre. Por otra parte, para huir de los padres y de la escuela, tienen que criticarlo, si no se les hace muy difícil alejarse.

-En esa convivencia, ¿cuál es el papel que tienen los padres?

-La familia entra en esos tres ámbitos ya mencionados. Muchas veces la familia le pasa la pelota al colegio, y los colegios a las familias, sin tener en cuenta que el joven es el eje y que todos deberíamos estar pendientes de ellos con objetivos comunes. Por ejemplo, como profesora, me gustaría que un alumno sea más responsable en la asignatura de matemáticas, pero yo a su madre no le puedo decir eso, porque es lo que yo como profesora tengo que conseguir con ese alumno, es mi trabajo. Pero lo que se puede hacer desde casa es que ese chico se encargue de traer el pan todos los días y si lo hace, igual luego en el colegio se muestra también más responsable y se encarga de traer el libro, de mantener limpia la clase... Desde los colegios les hacemos saber a los padres y a las madres las conductas inadecuadas de sus hijos y muchas veces les decimos 'a ver si de aquí en adelante se comporta en las clases'. Pero eso no es responsabilidad del padre o de la madre, ellos no están en la escuela. Pero si tu consigues que tu hijo muestre esa responsabilidad en casa,

quizá yo pueda sin querer conseguir que en clase también sea más responsable. Son los mismos objetivos, pero en diferentes ámbitos. Pero eso no lo hacemos. Si los jóvenes pierden el respeto al profesor, también lo perderán ante su tío, abuela y su padre y eso quiere decir que no le han puesto límites en casa. Aún tenemos mucho que hacer.

-¿Cómo es el curso de la UEU?

-Por un lado vemos la teoría general, vemos la comprensión de las actitudes. Segundo, conocemos los casos y realizamos ejercicios concretos y contamos tanto mis experiencias como las suyas y vemos cómo actuar en cada caso. Por último, reflexionamos personalmente; es decir, cómo me afecta como profesora, cómo he funcionado en esos casos, dónde estoy ahora, cómo me siento, cómo ha sido mi desarrollo...

-Entre los asistentes habrá mayoría de profesores...

-Sí. Bueno, también hay algunos alumnos de segundo de Magisterio, pero el resto son profesores de diferentes centros.

 

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