El día estuvo de lo más desapacible, pero los zumarragarras salieron ayer a la calle a disfrutar de la feria. Quien más quien menos se dio una vuelta por el recinto del ganado, visitó el mercado extraordinario vestido con los preciosos puestos de frutas y verduras, recorrió los tenderetes de artesanía y se tomó un pintxo. De otro lado, también están los que participaron en la feria desde dentro, con ganado o atendiendo su propio puesto de fruta, de artesanía u otros productos. Santa Lucía es una feria muy nuestra.

Ana Mateos es una de las zumarragarras que instaló un puesto en el frontón Zelai Arizti. «Hay jabones, velas, cosmética... todo elaborado con productos naturales, todo ecológico libre de química y de cosas malas», explicó. «Lo hago todo yo misma, partiendo de cero, es decir, no utilizo ninguna base cosmética. También hago las cajas, las etiquetas...». Ana relataba los beneficios de sus productos, «los jabones naturales lo que hacen es mantener la piel sana y flexible y ayudan a controlar los problemas de la piel. A las personas que tienen dermatitis o pieles atópicas no les cura, pero les ayuda a aliviar los síntomas que les produce». La zumarragarra habló del cambio de ubicación de los puestos de artesanía, que este año se han visto trasladados de la trinchera al Zelai Arizti. «El espacio es más abierto y da sensación de mayor amplitud». Lo que no era de su agrado era «el toldo que nos ponen, tiene goteras».

De la misma opinión era Maider Uli, que regentaba otro puesto de artesanía. «El cambio de ubicación está bien, pero los toldos tienen agujeros», se quejaba. La zumarragarra vende bolsos, eguzkilores, mochilas, carteras, cinturones... «Teníamos algunos encargos para entregar y no nos ha ido mal, pero sí se ha notado que andaba menos gente por el mal tiempo».

Cerca del frontón Zelai Arizti, en la nave de las caseras de la plaza de Euskadi, encontramos a Juanjo Aranburu al frente de su puesto de manzanas reineta. Este vecino llevó al mercado «unos 100 kilos de dos calibres distintos». Las vendía entre cuatro y seis euros, el kilo. La venta fue «bastante bien. El noventa por ciento de la gente que pregunta, compra». Aranburu tiene sus árboles en Ezkio. «Tendré unos 120 manzanos y además otros frutales como perales, kakis, ciruelos, nogales, kiwis... Este año ha pasado algo curioso con los kiwis. El año pasado recogimos más de cien kilos y este, solo trece unidades», decía divertido.

También vivieron la feria desde dentro los miembros de Antxiñako Ama txistulari taldea, Zumarragako Musika Banda y los alumnos de Secundino Esnaola musika eskola que estaba previsto protagonizasen distintos pasacalles. Finalmente, tuvieron que tocar cobijados en los arkupes.

Lo que se suspendió por la lluvia fue una de las novedades de este año, los paseos a caballo en el parque Zelai Arizti.