«El lema de la filosofía es tan sencillo y complejo a la vez: 'piensa, piensa, piensa'»

Café filosófico. Pello Biain, junto a algunos de los participantes. /  PEÑA
Café filosófico. Pello Biain, junto a algunos de los participantes. / PEÑA

Veinticinco personas han participado en los Cafés filosóficos que ha dirigido Pello Biain este verano

M.F. ZUMARRAGA.

«El lema de la filosofía es tan sencillo y complejo a la vez: 'piensa, piensa, piensa'. Sencillo porque todo el mundo piensa y complejo porque no todo el mundo piensa de manera filosófica, es decir, de manera eficaz, ordenada, lenta, metódica y rigurosa. Pues eso es lo que pretendemos hacer en los Cafés filosóficos», sostiene Pello Biain. Licenciado en filosofía y ciencias de la educación y profesor en Ugle, el zumarragarra ha organizado y dirigido el Café filosófico que se ha celebrado en la casa de cultura Zelai Arizti este verano y al que han acudido unas veinticinco personas.

Para Biain lo mejor ha sido «la actitud de los participantes. Exceptuando una persona, que el último miércoles salió decepcionada porque vino con unas expectativas distintas, el resto de participantes han valorado que exista un foro presencial donde quien quiera pueda acudir a pensar y dialogar con cierto rigor sobre temas de diversa índole personal o social», indica. «Eso es lo que yo ya había detectado», continúa. «Que hay un sector de la ciudadanía, con una actitud crítica e inconformista y que se ha ido desengañando de los foros de las redes sociales, que necesita espacios donde practicar la filosofía, el sentido crítico y el librepensamiento, algo esencial para vivir personalmente con cierta dignidad y percibir la democracia como un espacio de compromiso y una experiencia comunicativa entre ciudadanos que quieren pensar por sí mismos».

Por eso, continúa Biain, el Café filosófico «no es un lugar donde el filósofo hable y diga a la gente allí reunida qué debe pensar o cómo debe vivir. Bastante bombardeados estamos ya de, como diría Kant, tutores que nos dicen cómo hacer absolutamente todo». La filosofía, en cambio, «solo pretende que te emancipes, que te hagas cargo de ti mismo, que te apropies de tu capacidad de pensar y que lo hagas con conciencia y con rigor. Y que contrastes tus ideas con las de otros».

Un Café filosófico «no es un lugar donde decir amén a lo que dicen los demás en medio de beatíficas miradas, sino un lugar donde vas a contrariarte con lo que dicen los demás, donde vas a contradecirte, a dudar de tus ideas y a marcharte pensativo porque algo que tú creías cierto, ya no lo es tanto. Pero estamos tan cómodamente instalados en lugares comunes y políticamente correctos...».

Como es habitual, en los Cafés filosóficos se propusieron distintos temas y se eligió por votación cuál tratar.

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