Carregal y Egiguren-Sarasa logran el pase a las semifinales del Memorial Goñi

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO ZUMARRAGA.

Carregal se impuso 22-15 a Ruiz de Larramendi, en promesas y, en élites, Ioritz Egiguren-Sarasa vencieron 22-11 a Eneko Labaka-Zezeaga. «La solvencia, la defensa y la fiabilidad se impusieron en la tercera jornada del Memorial Goñi, en la que Carregal y Ioritz Egiguren-Sarasa lograron el pase a semifinales tras dos partidos sin demasiadas florituras», indican los organizadores.

El partido de élites tuvo dos mitades muy diferentes. «Una primera igualada y equilibrada, con Eneko Labaka haciendo daño de gancho y con el de Albiztur y Zezeaga manejando pequeñas rentas sobre Ioritz Egiguren y Sarasa». Esta tónica «duró hasta el nueve iguales, punto de inflexión tras el que los rojos tomaron el mando del partido». Ioritz Egiguren fue «el protagonista de esta segunda parte, en la que el delantero tolosarra impuso su golpe y su saque -le metió dos al ancho para un total de cinco con el pelotazo inicial-, con el que hizo mucho daño a un Zezeaga que se fue desinflando».

Además, estuvo «muy bien acompañado por un Sarasa muy seguro que pegó grandes pelotazos pero que cubrió mucha cancha. Entre ambos apenas cometieron tres errores en todo el partido. Los detalles técnicos más espectaculares los firmó quizá Eneko Labaka que, no obstante, también acumuló excesivos errores». El duelo de promesas en el acotado resultó un partido «en el que se impusieron las defensas sobre el ataque, donde Carregal supo administrar la ventaja que obtuvo en el 2-10 para eliminar al subcampeón de la pasada edición». A ambos les costó «tomar las medidas al Beloki, cometiendo dos faltas de saque cada uno, pero fue el de Galdakao el que antes se amoldó a las características del frontón zumarragarra».

Un fuerte golpe en la ceja izquierda dejó al delantero de Adiskide sin poder mostrar sus virtudes el año pasado, y «esta vez se sacó la espina en un duelo en el que el brillo lo pusieron las defensas de ambos contendientes. Tuvo su momento de reacción Ruiz de Larramendi, pero la victoria de Carregal nunca corrió peligro».